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¿Nuevo acuerdo con Irán? Las propuestas de Macron

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El presidente francés Emmanuel Macron pretende volverse pieza clave para la posibilidad de que el acuerdo nuclear se reponga, pues el 4 de febrero pasado ofreció mediar en las pláticas entre EU e Irán

La intensa incertidumbre acerca del futuro es una condición compartida hoy por todos los países del planeta, pero sin duda hay algunas naciones para las cuales tal falta de certeza es mayor que para otras. La República Islámica de Irán es una de ellas. Covid la ha golpeado duramente, al grado de que el aniversario del triunfo de la revolución jomeinista que cada año se celebra el 10 de febrero con gran pompa y despliegue militar, en esta ocasión consistió en un más bien modesto desfile de vehículos oficiales y un mensaje televisado del presidente Hassan Rohani haciendo encomio de la fortaleza del país contra la opresión y los efectos de las sanciones económicas que, sobre todo en los últimos años de la administración Trump, se volvieron extremas.

Como es sabido, desde 2018, al abandonar el entonces presidente norteamericano el acuerdo nuclear con Irán, conocido por sus siglas en inglés como JCPOA, el país persa experimentó un deterioro mayúsculo en su economía por efecto de la reimposición de las sanciones por parte de Washington. Eso, aunado a una endémica corrupción en el país, hundió el poder de compra de la población iraní hasta niveles no vistos en los 42 años de vida del régimen teocrático de los ayatolas, con una escasez lacerante de productos básicos y devaluaciones continuas de su moneda. La respuesta del gobierno iraní ante la salida de EU del acuerdo fue desafiante: hacia 2019 Teherán comenzó a violar parcialmente lo establecido en el JCPOA, retomando procesos de enriquecimiento de uranio, que presuntamente estaban detenidos, y manteniendo viva su producción de misiles y su activismo militar y político en la región del Medio Oriente, ya sea directamente, como en Siria, o a través de proxies, como con el Hezbolá libanés.

En la actualidad se abre, sin embargo, un nuevo panorama. Trump ya no está al mando y el presidente Biden ha estado dando golpes de timón importantes en una gran cantidad de temas, tanto en política interior como en la relación de EU con el mundo, restaurando, con una perspectiva multilateralista, los lazos dañados o perdidos con la OTAN y los países de la Unión Europea, y reconsiderando los nexos con Rusia y China. De igual modo, tal como lo expresó reiteradamente desde su campaña, regresar al JCPOA es uno de sus objetivos más importantes. A partir de esto, los recientes mensajes entre Teherán y Washington han equivalido a las primeras escaramuzas para despegar cada cual con la mayor ventaja posible. Mientras Biden exige que la República Islámica detenga su proceso de desarrollo nuclear para comenzar a replantear el acuerdo, el ayatola Khamenei y el presidente Rohani demandan a Washington retirar todas las sanciones existentes como requisito para volver a sentarse a la mesa de negociación. Los iraníes justifican su exigencia en el hecho de que fue EU quien violó el acuerdo y no ellos.

Aquí es donde recientemente ha aparecido un actor adicional, quien pretende volverse pieza clave para la posibilidad de que el acuerdo nuclear se reponga. Se trata del presidente francés Emmanuel Macron, quien el 4 de febrero pasado ofreció mediar en las pláticas entre EU e Irán. Hablando ante el Consejo del Atlántico declaró: “Ciertamente necesitamos finalizar una nueva negociación con Irán…yo haré todo lo que pueda para apoyar cualquier iniciativa de EU para retomar el diálogo… y trataré de ser un mediador honesto y dedicado en ese diálogo”.

Pero Macron agregó algo más que ciertamente constituye una innovación. Textualmente dijo: “Debemos encontrar una manera de involucrar en esas discusiones a Arabia Saudita e Israel porque son algunos de los actores clave en la región que están directamente interesados en los resultados”. Esta propuesta del presidente galo denota una visión de amplios vuelos, en la medida en que él sugiere tomar en consideración los puntos de vista de quienes constituyen los adversarios regionales más importantes de Irán.

La idea que de alguna manera lanza Macron es que valdría la pena que Biden y su equipo de trabajo exploraran la conveniencia y utilidad de tener en “el cuarto de al lado” a sauditas e israelíes, tanto para escuchar sus reservas y atender lo pertinente y conveniente, como para asegurarse que si el acuerdo con Irán renace, haya una atmósfera regional menos adversa a él y más propicia a que éste perdure y cumpla con sus objetivos. ¿Se abrirá una ruta como la que plantea Macron? Es difícil saberlo en estos momentos en los que las cosas apenas están despegando, pero sin duda es una propuesta interesante.

Vía: Excelsior