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La transformación inevitable de una Unión Europea mermada por la salida del Reino Unido

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La UE se queda sin el 13% de su población y el 14% del PIB

Usted no lo nota, pero ha sucedido algo grave. Le han hablado del tema, ha visto la Union Jack arriada, a los líderes europeos con semblante grave combinar malos pronósticos sobre la navegación solitaria que emprende el Reino Unido con toques de alerta y llamamientos a la unidad de los 27 que quedan. Pero, dado que en el día a día no se percibe, ni se advertirá hasta enero del 2021, el impacto parece menor. No nos engañemos, es un terremoto político y, de momento, silencioso.

Se va el país que durante 47 años se ha mostrado como un socio incómodo, que tanto impulsó el mercado único como freno la integración política y se apartó del euro como del demonio. Un país muy pragmático, “con una visión clara de los temas económicos”, define la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que reconoce que ha sido un Estado “no siempre fácil”, aunque la verdad es que los otros 27 tampoco lo son.

En un club acostumbrado a crecer, con seis ampliaciones que le han llevado de los seis miembros iniciales hasta 28 socios, por primera vez, alguien se va y es uno de los grandes. La mordida a la Unión Europea es significativa. Se ha ido el 13% de la población, que queda por debajo de los 500 millones de habitantes, y el 14% del PIB. También se pierde un socio con estatus de potencia, con armamento nuclear y asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, algo que en la UE ahora sólo tiene Francia.

La sacudida es fuerte, y las consecuencias, serias. Angela Merkel reconoce que es una ruptura para Europa. Es la misma canciller que hace poco advirtió también de que es el nacimiento de un competidor, alguien con quien habrá que negociar, y como dijo Arancha González, la ministra española de Asuntos Exteriores, no va a ser una negociación entre amigos. “En negociaciones comerciales no hay amigos, hay intereses que defender”, dijo la ministra, que sabe muy bien qué habla, ya que ha pasado toda su carrera profesional en el mundo del comercio.

“Es una señal de alarma histórica”, advierte Macron, mientras que Merkel habla de ruptura

Mientras, desde París llegaba un toque de alerta. “Es una señal de alarma histórica”, dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, apuntando a la indispensable reflexión y reacción que debe hacer la UE. Reacción para impulsar reformas, reflexión sobre “adónde pueden conducir las mentiras en nuestras democracias”, referencia a la campaña de los brexiters en el referéndum del 2016, plagada de falsedades y exageraciones que condujeron al resultado que deseaban.

Con la salida del Reino Unido ha cambiado el centro geográfico de la Unión Europea y se ha trasladado hacia el sudeste, situándose en Gadheim, un pueblo de Baviera de
80 habitantes. Es un ligero movimiento en términos geográficos, mucho más pronunciado en el terreno político.

Conscientes del reto, los tres presidentes de las instituciones europeas lanzaron el viernes un mensaje de unidad a los 27 para afrontar lo que califican de nueva era, en la que no sólo pierden a un socio, sino que les aparece un nuevo competidor. “En una época de competencia entre grandes potencias y geopolítica turbulenta, el tamaño importa. Ningún país por sí solo puede frenar el cambio climático, encontrar soluciones para el futuro digital y hacerse oír en un mundo con una cacofonía creciente”, mantienen Von der Leyen, Michel y Sassoli.

Es lo que intentará hacer una Unión Europea mermada que, como primer paso, deberá negociar la relación con el Reino Unido país tercero, y con un margen de tiempo escaso, once meses hasta final de año. “Ahora viene lo difícil”, auguran algunas voces en Bruselas, destacando no sólo la brevedad del plazo, sino también el temor que Boris Johnson intente crear un Singapur en el Támesis, en referencia a un modelo de bajos impuestos y economía escasamente regulada para competir con la zona euro a solo 30 kilómetros de sus costas.

“Ahora viene lo difícil”, avisan en Bruselas en referencia a la negociación sobre la relación futura

El negociador europeo, Michel Barnier, dará a conocer mañana su propuesta de directivas para afrontar la negociación con el Reino Unido, pero hay algunos principios muy claros. Uno es el de cero aranceles y cero cuotas, para asegurar la libre circulación de mercancías, pero siempre que haya también cero dumping, en referencia a evitar cualquier competencia desleal. En este sentido, desde Bruselas se quiere una relación lo más estrecha posible, pero advirtiendo de que hay un vínculo directo entre el grado de adecuación a las reglas europeas y el de apertura del mercado.

 

Fuente: La Vanguardia