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La baja participación electoral, ¿una amenaza al proceso constituyente?

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Chile se encuentra ad portas de una de las votaciones más importantes de su historia reciente. ¿Podría una eventual baja participación en el plebiscito para una nueva Constitución deslegitimar el proceso?

A casi un año del “estallido social”, Chile se prepara para una de las elecciones más importantes en 30 años: el plebiscito para elegir una nueva Constitución. Las últimas encuestas pronostican que al menos un 80% del electorado asistirá a las urnas, aunque la baja participación electoral en las elecciones pasadas, los últimos episodios de violencia registrados en el país y el impacto de la pandemia del nuevo coronavirus, generan cierta preocupación en algunos sectores.

El voto en Chile es voluntario desde 2012. Desde entonces, la participación ciudadana se ha reducido considerablemente. De hecho, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 votaron 7 millones de personas, es decir, hubo un 51% de abstención de acuerdo a la información del Servicio Electoral (Servel). El presidente chileno, Sebastián Piñera, ganó en esa instancia con casi 3,8 millones de votos. Actualmente, hay 14.796.244 personas habilitadas para votar.

“Chile es conocido como uno de los países con una de la participaciones en elecciones más bajas del mundo. El presidente actual fue elegido con menos del 50% del universo electoral en 2017 y en las elecciones de gobiernos locales en 2016 votó solo un 35%. Estas estadísticas son impactantes para una democracia y en un país OCDE”, explicó a DW Simone Reperger, representante en Chile de la fundación alemana Friedrich Ebert.

Una elección totalmente diferente

En conversación con DW, el también representante en Chile de la fundación alemana Konrad Adenauer Andreas Klein dijo que espera que una gran mayoría de chilenos vaya a votar para el Plebiscito Constitucional.

“Espero una mayor participación de los votantes que en las elecciones regulares. Para muchos chilenos esta es una decisión de principio: ‘¿Cómo queremos organizar nuestro estado en el futuro?’ No conozco a ningún chileno que no tenga una opinión sobre esto. En este sentido, espero una alta participación”, dijo a DW

En tanto, Simone Reperger comparte una visión similar: “Las movilizaciones sociales, que después de la interrupción por la pandemia en marzo 2020 ahora van de nuevo a la calle, han politizado la sociedad chilena. Específicamente la nueva generación. Muchos jóvenes dicen que van a votar por primera vez en el plebiscito. Ahora 75% de la sociedad chilena piensa que su voto puede hacer una diferencia. Es una percepción totalmente diferente en comparación con las elecciones anteriores. Si la participación política aumenta en el día del plebiscito el 25 de octubre, se puede hablar de un momento de democratización muy importante en Chile”, subrayó.

Pero, ¿qué pasa si va poca gente a votar?

No obstante, la principal incógnita sigue siendo aún qué tan grande será la participación electoral, lo suficiente como para que no haya dudas sobre su legitimidad. Porque independientemente del resultado electoral, la pregunta al final de la votación es: ¿cuánta gente participó para legitimar el proceso?

“La pandemia tiene el potencial de estropear la revolución participatoria, que recordemos se daría en un contexto de voto voluntario, sin posibilidad de voto postal o voto digital, y de crisis sanitaria. El resultado del 25 de octubre va a depender claramente de la cantidad de personas que vayan a votar.  Si van pocos, es una ventaja para el ‘Rechazo’ según las encuestas actuales”, advirtió Reperger.

Por su parte, Axel Callís, sociólogo experto en temas de opinión pública y director de la agencia de sondeos Tú Influyes, no cree que se llegue a ese escenario: “No sería raro que votaran 10 millones de personas, pero si uno descuenta a las que tienen enfermedades crónicas o que tienen miedo de ir a votar (por la pandemia), eso podría bajar un poco la participación. Ahora, no tengo dudas de que la gran mayoría de chilenos irá a votar. No hay tanta incertidumbre. Así que temas de legitimidad no creo que existan”, señaló.

Un argumento para los que quieren conservar la actual Constitución

La mayoría de los chilenos votaría por elegir una nueva Constitución y dejar atrás a la erigida inicialmente en 1980 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Si la participación en el plebiscito es baja, esto podría darle un importante argumento a quienes pretenden conservar los contenidos de la actual Carta Magna.

“Si la participación en el plebiscito es baja, parte de la coalición del gobierno actual va a usarlo como argumento para deslegitimar el proceso constituyente. En el caso de deslegitimar – o peor parar – el proceso constituyente muchos van a estar convencidos que solo queda la lucha en la calle para lograr cambios en Chile. Y este camino trae más incertidumbres”, añadió Reperger.

“Todo lo que vaya relacionado con restar legitimidad es absolutamente razonable por parte de la derecha porque a partir del 25 de octubre va a empezar a perder poder con respecto a lo que es la Constitución de 1980. Es una táctica política absolutamente esperable y, en ese sentido, yo no que no exista algún peligro de deslegitimación”, opinó Callís.

“Estamos en una democracia. Aquí todos los que tienen edad para votar tienen derecho a hacerlo. Pero también existe el derecho a no votar. Como no hay un quórum mínimo en este plebiscito, cada resultado es vinculante. Sin embargo, una alta participación de votantes es deseable, por supuesto”, enfatizó Klein.

El domingo 25 de octubre Chile escogerá entre el “Apruebo” o el “Rechazo” para elaborar una nueva Constitución. Ese día habrá otras dos opciones que forman parte de la elección: “Convención Constitucional”, en la que 155 ciudadanos serán elegidos para diseñar una nueva Carta Magna, o “Convención Mixta”, compuesta por 172 miembros, en la que un 50% de ciudadanos electos y otro 50% de congresistas crearán una propuesta para una nueva Constitución.

Vía: Ciudad Liberal