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Trump: La “sorpresa de octubre” golpea la campaña en EE.UU.

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El contagio del mandatario republicano pone en primer plano un tema del que no le gusta hablar y en el que es mal evaluado: el coronavirus. “Ciertamente es una sacudida”, coinciden los analistas.

Por Fernando Fuentes

Las alarmas se encendieron a las 21.09 del jueves. A esa hora la periodista de Bloomberg News en la Casa Blanca, Jennifer Jacobs, daba a conocer en Twitter una información que con el correr de los minutos se transformaría en la verdadera “sorpresa de octubre”, como se conoce en EE.UU. al “desastre político inesperado en el crepúsculo de una campaña”. “Noticias: Hope Hicks, quien viajó con Trump a bordo del Air Force One hacia y desde el debate presidencial el martes, y a su mitin en Minnesota ayer, tiene coronavirus, me dicen las fuentes”, escribió Jacobs.

En un posterior tuit, Jacobs dio a conocer más antecedentes que ya permitían vislumbrar que la posibilidad de que el Presidente Donald Trump también estuviera contagiado era considerable. Hicks, la asesora del mandatario, “está experimentando síntomas de la enfermedad. Ella estuvo en estrecha proximidad con él, sin mascarilla, en los últimos días. Ella estaba en cuarentena a bordo del Air Force One en el viaje de vuelta de Minnesota”, detalló.

Como era de esperar, Trump recurrió a Twitter para entregar la información sobre su estado de salud. Y las noticias no eran buenas. “Esta noche, @FLOTUS (la primera dama, Melania Trump) y yo dimos positivo por Covid-19. Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!”, escribió a la 1.54 de la madrugada del viernes.

Apenas unas horas antes, Trump, en medio de la campaña por la reelección en las elecciones de noviembre, se atrevía a decir a los estadounidenses que el fin de la pandemia de Covid-19 “está a la vista”. “A través de los avances en el tratamiento, hemos reducido la tasa de mortalidad en un 85% desde apenas abril”, afirmó el mandatario, de 74 años, en la cena anual de Al Smith, celebrada online este año debido a la pandemia. “Estamos en camino de desarrollar y distribuir nuestra vacuna antes de fin de año, tal vez sustancialmente antes. Y solo quiero decir que el fin de la pandemia está a la vista”, reiteró. Y eso que, a esas alturas, Trump ya parecía manifestar sus primeros síntomas de la enfermedad. Según el diario The New York Times, funcionarios de la Casa Blanca notaron que su voz sonaba “ronca” y parecía somnoliento el jueves, aunque eso podría haber sido también el resultado de un mitin de campaña en Minnesota la noche anterior.

Ya con el diagnóstico positivo de Trump confirmado, se desataron de inmediato los análisis sobre el impacto que su contagio podría significar a un mes de las elecciones presidenciales. “Desde que le dispararon a Ronald Reagan en 1981, no ha habido una amenaza tan clara para la salud de un Presidente estadounidense. Un momento serio para el país”, comentó a las 2.15 de la madrugada del viernes en un tuit Kelly O’Donnell, corresponsal en la Casa Blanca de NBC News. “La agenda del Presidente para mañana se ha limpiado de todos los viajes y mantendrá una reunión telefónica relacionada con el Covid-19 y las personas mayores, lo cual es aún más significativo dado el diagnóstico de Trump”, prosiguió.

Pero parte de la prensa estadounidense ya dejaba clara su postura sobre el contagio del mandatario republicano. La misma NBC News lo resumía así: “Esto era evitable’: Trump ha estado minimizando el virus desde el principio”, destacó la cadena televisiva en su portal a primera hora del viernes. “En las últimas semanas, Trump se ha puesto a sí mismo y a otros en riesgo al realizar reuniones masivas, algunas en interiores, y evitar el uso de mascarillas mientras afirma que el fin del virus está a la vuelta de la esquina”, insistía el canal.

A primera hora del viernes, el jefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, intentaba bajarle el perfil al contagio de Trump. El Presidente, dijo, tenía “síntomas leves”, pero estaba de “buen humor”. “No solo está trabajando, (sino que) permanecerá trabajando, y soy optimista de que tendrá una recuperación muy rápida”, afirmó.

Pero pocas horas después la situación comenzó a adquirir otro tono. La Casa Blanca informó que el 45º Presidente de Estados Unidos seguía en funciones, pero que pasaría los próximos días en un hospital militar en las afueras de Washington. “Por recomendación de su médico y expertos, el Presidente trabajará en las oficinas presidenciales del Walter Reed durante los próximos días”, dijo la secretaria de prensa, Kayleigh McEnany. El médico de la Casa Blanca, Sean Conley, indicó que Trump, con “fatiga” y de “buen ánimo”, recibió una dosis del cóctel de anticuerpos monoclonales Regeneron, un tratamiento vía intravenosa que se encuentra en etapa de ensayos clínicos. También se le administró el antiviral Remdesivir.

Los próximos cinco a 10 días serán críticos para Trump después de su prueba positiva, destacó NBC News. Ello, porque los médicos advierten que la enfermedad puede empeorar repentinamente después de varios días de síntomas relativamente leves. Según The New York Times, ya el viernes el mandatario presentaba tos y fiebre baja. Esta posibilidad de agravamiento es particularmente cierta para los pacientes con dos de los mayores factores de riesgo frente al Covid-19: la obesidad y la edad avanzada. “A sus 74 años y un índice de masa corporal de 30,5, que lo califica como obeso, Trump cumple ambos criterios”, advirtió la cadena televisiva.

Sobre el efecto que el contagio de Trump tendrá en la recta final de la campaña, los analistas muestran algunas coincidencias. “Hay tantas corrientes cruzadas en la historia Trump-Covid que quedan por evolucionar. La primera línea de la historia será: ‘¡Ve, nunca se lo tomó en serio!’. Pero eso solo durará unos días”, dijo a La Tercera Christopher Arterton, profesor emérito de Gestión Política de la Universidad George Washington. “Pero esto, ciertamente, mantendrá los noticieros enfocados en la pandemia, lo que es malo para las necesidades de Trump, porque su desempeño allí es el más débil en las mentes de los votantes. La gran pregunta es si los pocos indecisos que quedan se volverán demasiado comprensivos”.

Richard Benedetto, excorresponsal del USA Today en la Casa Blanca y actual profesor adjunto en la Escuela de Asuntos Públicos y la Escuela de Comunicación de la American University, coincide en el análisis de Arterton. “(El contagio del Presidente) cambia el curso de la campaña en el sentido de que pone en primer plano un tema del que a Trump no le gusta hablar: el coronavirus. Preferiría hablar sobre el tema de la ley y el orden, de la recuperación económica y las deficiencias de (el candidato demócrata) Joe Biden. Así que, en general, esto no le ayudó”, señaló.

“Para empezar, el Presidente no podrá hacer campaña durante dos semanas. También pone en peligro los debates restantes. Lo más importante es que vuelve a poner en el centro de atención el manejo general de la pandemia por parte del Presidente Trump”, dijo a La Tercera Carl M. Cannon, jefe de la oficina en Washington de RealClearPolitics. Según una encuesta de Reuters, solo el 41% de los votantes dijo que aprobaba la forma en que Trump estaba manejando la pandemia.

Según Bloomberg, sin sus mítines característicos y otros eventos públicos que utiliza para llamar la atención de los medios, será más difícil para Trump cerrar la brecha con Biden, quien ha mantenido una ventaja constante de aproximadamente siete puntos porcentuales en las encuestas nacionales durante algún tiempo. “Es difícil saber cómo afectará la votación. Por un lado, puede ganar algo de simpatía. Por otro lado, los votantes piensan que se comportó tontamente al menospreciar el uso de mascarilla y el distanciamiento social”, explicó a este medio John J. Pitney, Jr., profesor de Política Estadounidense en Claremont McKenna College, en California.

“No parece haber mucho que afecte a la base de Trump, y esperaría que se mantenga. Pero no puede ganar la Presidencia solo con el apoyo de su base. Ya estaba teniendo poco éxito en expandirse más allá de ella y ahora esa expansión es aún más problemática”, señaló a La Tercera Paul A. Beck, profesor de Ciencia Política en la Universidad Estatal de Ohio. Por su parte, Benedetto dice a este medio que el contagio de Trump “podría (afectar la votación), pero creo que la mayoría de las mentes están decididas de cualquier manera. No creo que haya muchos indecisos sobre ese tema”.

Y sobre la magnitud de esta “sorpresa de octubre”, Cannon recurre a la historia: “No sé si es la más grande, pero ciertamente es una sacudida. Ha habido otras. Richard Nixon diseñó dos sorpresas de octubre (una en 1968 y la otra en 1972), ambas relacionadas con Vietnam. Eran más importantes que un Presidente y una primera dama contrayendo un virus, pero las acrobacias de Nixon probablemente no influyeron mucho en el resultado de ninguna de las dos elecciones. (En 2012) una transcripción filtrada de las mal elegidas palabras de Mitt Romney sobre el 47% de los estadounidenses, que dijo que nunca votarían por los republicanos, ¿fue un error no forzado o un truco sucio? Bueno, fueron ambas, y sucedieron en octubre, cuando esas cosas se intensifican”.

Vía: La Tercera