{"id":8285,"date":"2021-06-06T00:37:05","date_gmt":"2021-06-06T04:37:05","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=8285"},"modified":"2021-06-06T00:37:07","modified_gmt":"2021-06-06T04:37:07","slug":"que-es-el-liberalismo-verde-y-hacia-donde-nos-lleva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=8285","title":{"rendered":"Qu\u00e9 es el liberalismo verde (y hacia d\u00f3nde nos lleva)"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Asier Arias<\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo verde no es otra cosa que la cultura medioambiental ortodoxa, la que definen y difunden los principales centros del poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y medi\u00e1tico. Si nos ce\u00f1imos a la literatura especializada, el liberalismo verde es una nueva corriente en filosof\u00eda pol\u00edtica, pero resulta sencillo hacer a un lado las ramas acad\u00e9micas para comprobar que todos los \u00e1rboles de este bosque echan ra\u00edces en el mismo suelo. En otras palabras, las tesis filos\u00f3ficas de los liberales verdes y la ret\u00f3rica ambientalista habitual en las notas de prensa, los telediarios, los discursos pol\u00edticos o las columnas de opini\u00f3n difieren en su envoltorio, pero no en su prop\u00f3sito o su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo verde se presenta pues en dos envases: el acad\u00e9mico, por una parte, y el estatal-corporativo, por la otra. El primero es un poco m\u00e1s barroco y sofisticado, el segundo un poco m\u00e1s llano y directo, pero dentro tienen una y la misma cosa: la idea de que nuestro sistema socioecon\u00f3mico puede hacer frente a la crisis ecosocial en curso con s\u00f3lo efectuar un par de reajustes menores aqu\u00ed o all\u00e1. La evidencia cient\u00edfica que debiera ponernos alerta ante el cariz aparentemente inocuo de esta idea es tan amplia y contundente como, al parecer, invisible o irrelevante a ojos de nuestras instituciones doctrinales.<\/p>\n\n\n\n<p>Para levantar el velo de la se\u00f1alada ret\u00f3rica ambientalista no es necesario entrar en ning\u00fan debate acad\u00e9mico, ni tampoco contraponer a la filosof\u00eda pol\u00edtica del liberalismo verde ninguna otra doctrina filos\u00f3fica: basta con echar directamente un vistazo a la desconexi\u00f3n entre la imagen de nuestra coyuntura biof\u00edsica que nos devuelve la literatura cient\u00edfica y la que nos devuelven las campa\u00f1as de relaciones p\u00fablicas desplegadas desde el mundo empresarial y sus c\u00e1maras de eco en los medios, la academia y la pol\u00edtica institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>La etiqueta \u00abliberalismo verde\u00bb fue acu\u00f1ada a finales de los noventa para aludir a una nueva corriente en filosof\u00eda pol\u00edtica, pero para entonces el fen\u00f3meno del liberalismo verde llevaba m\u00e1s de una d\u00e9cada gest\u00e1ndose, paralelamente, en el \u00e1mbito acad\u00e9mico y en el estatal-corporativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los esfuerzos en la l\u00ednea estatal-corporativa comenzaron a plasmarse a finales de los ochenta en campa\u00f1as de relaciones p\u00fablicas articuladas en torno a diferentes esl\u00f3ganes: as\u00ed, la pol\u00edtica institucional comenzaba a hablarnos en aquel entonces de \u00abdesarrollo sostenible\u00bb y el mundo empresarial daba cuerpo a la nueva \u00abresponsabilidad social corporativa\u00bb del \u00abcrecimiento verde\u00bb. Bajo estos diferentes esl\u00f3ganes lat\u00eda en cualquier caso la misma suposici\u00f3n: la de que el sistema socioecon\u00f3mico capitalista no es la causa de los graves problemas ecosociales que hoy afrontamos, sino m\u00e1s bien la condici\u00f3n de posibilidad de su soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la l\u00ednea acad\u00e9mica se esforzaba por insuflar verosimilitud a esa suposici\u00f3n una d\u00e9cada antes de que se pusiera en circulaci\u00f3n la locuci\u00f3n \u00abliberalismo verde\u00bb. A pocos les sorprender\u00e1 que quepa rastrear los antecedentes inmediatos de la filosof\u00eda pol\u00edtica del liberalismo verde en el pensamiento econ\u00f3mico, y concretamente en el g\u00e9nero literario de los \u00abnegocios verdes\u00bb, que empez\u00f3 a cultivarse en Estados Unidos y en el Reino Unido a comienzos de los noventa (cf. Cairncross, 1992; Hawken, 1993). El problema que abordaban los textos de este g\u00e9nero era el de la cuadratura del c\u00edrculo del capitalismo verde. \u00bfC\u00f3mo preservar, a la vez, el sistema socioecon\u00f3mico capitalista y una biosfera habitable? La respuesta que ofrec\u00edan los textos de este g\u00e9nero es esencialmente la misma que ofrecen hoy los liberales verdes: el milagro lo obrar\u00e1 la suma de las decisiones individuales, la eficiencia del mercado y la capacidad para la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la iniciativa privada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras diez a\u00f1os encajando de diferentes modos estas piezas, el g\u00e9nero de los \u00abnegocios verdes\u00bb no daba m\u00e1s de s\u00ed. En este contexto, la irrupci\u00f3n del liberalismo verde no trajo consigo piezas nuevas, sino s\u00f3lo una reformulaci\u00f3n en clave de filosof\u00eda pol\u00edtica de las ya disponibles. No obstante, ese tenue soplo de aire fresco, acompasado con la trayectoria previa de la sociolog\u00eda centroeuropea en el \u00e1mbito de lo que dio en llamarse \u00abmodernizaci\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb, fue suficiente para que echara a andar una escuela que, a juzgar por el caudal de publicaciones que caen dentro de sus lindes, goza de una salud razonablemente buena.<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante destacar que, desde los propios or\u00edgenes de la escuela, esas publicaciones excedieron los l\u00edmites del debate acad\u00e9mico en un intento por alcanzar con su mensaje al gran p\u00fablico, lo cual no deja de resultar curioso porque el gran p\u00fablico llevaba una d\u00e9cada recibiendo ese mismo mensaje de boca de los grandes centros del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, lo que la literatura acad\u00e9mica del liberalismo verde aspira a ofrecer es una nueva teor\u00eda pol\u00edtica orientada a la defensa de la democracia liberal como forma de gobierno, el capitalismo de mercado como sistema socioecon\u00f3mico connatural a la misma y unos ciertos ideales ambientalistas anotados en los m\u00e1rgenes de una agenda pol\u00edtica moderada expl\u00edcitamente contrapuesta a la agenda radical del pensamiento pol\u00edtico ecologista tradicional.<\/p>\n\n\n\n<p>Los liberales verdes presentan esta contraposici\u00f3n como una victoria, a saber, la de la democracia liberal sobre el radicalismo verde. A su vez, esta victoria, presumen, habr\u00eda tenido la forma de una asimilaci\u00f3n selectiva en la que tanto las bases te\u00f3ricas como las instituciones de la democracia liberal se habr\u00edan mostrado lo suficientemente flexibles como para absorber cuanto de bueno pudiera haber en los ideales pol\u00edticos del ecologismo. En estos t\u00e9rminos se nos invita a interpretar, por ejemplo, el ascenso electoral de Los Verdes alemanes (B\u00fcndnis 90\/Die Gr\u00fcnen) como el \u00abresultado de su largo viaje desde el radicalismo extraparlamentario hasta el liberalismo reformista\u00bb (P\u00e9rez de la Cruz, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta asimilaci\u00f3n selectiva, el radicalismo verde habr\u00eda dejado de constituir una amenaza para la democracia liberal y el capitalismo de mercado. Estar\u00edamos aqu\u00ed ante la tesis de la muerte del ecologismo (cf. Wissenburg &amp; Levy, 2004), de acuerdo con la cual aquellos elementos rescatables de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del ecologismo habr\u00edan pasado ya a formar parte de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de las democracias liberales capitalistas. El resto de aquella ideolog\u00eda obsoleta (Bl\u00fchdorn, 1997), esto es, la aspiraci\u00f3n ut\u00f3pica de un cambio sist\u00e9mico, sencillamente habr\u00eda naufragado en su propia futilidad. El ecologismo, \u00abcomo cr\u00edtica y alternativa al capitalismo\u00bb, habr\u00eda muerto, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una mera \u00abp\u00e1gina de la historia del pensamiento pol\u00edtico\u00bb (Levy &amp; Wissenburg, 2004: 194-195).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de los liberales verdes, el pensamiento pol\u00edtico ecologista es una ideolog\u00eda antidemocr\u00e1tica, dado que la democracia es una cuesti\u00f3n de procedimientos y el ecologismo, por su parte, es una cuesti\u00f3n de contenidos. As\u00ed, mientras el pensamiento pol\u00edtico ecologista incluir\u00eda en su agenda la idea de sostenibilidad en clave de concepci\u00f3n ecol\u00f3gica del bien, para el liberal verde la virtud primordial de la democracia liberal residir\u00eda en su capacidad para acomodar toda posible concepci\u00f3n \u00e9tica de la vida buena. De este modo, si la introducci\u00f3n de ideales \u00e9ticos en cualquier agenda pol\u00edtica es suficiente para descartarla a causa de su injerencia en el \u00e1mbito privado de las opciones individuales, el liberalismo verde intenta hacer de alg\u00fan modo espacio para la inclusi\u00f3n de ciertos ideales ambientalistas en su agenda pol\u00edtica sin poner en peligro su compromiso con la neutralidad \u00e9tica. En la pr\u00e1ctica, el punto de desembocadura de estos malabarismos conceptuales no es sino un compromiso antes con la \u00e9tica del capitalismo realmente existente que con la neutralidad \u00e9tica, pues no cuesta advertir en la presunci\u00f3n de neutralidad normativa del liberalismo verde un compromiso normativo con el&nbsp;<em>statu quo<\/em>&nbsp;(cf. Barry, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>La neutralidad \u00e9tica del liberalismo verde se traduce as\u00ed en una defensa de la \u00e9tica capitalista, apuntalada por la apelaci\u00f3n a la supuesta capacidad \u2013m\u00e1s que controvertible en los hechos (cf., v. g., Mazzucato, 2013)\u2013 de la iniciativa privada para engendrar las innovaciones tecnol\u00f3gicas de las que el liberal verde hace depender eso que viene denomin\u00e1ndose \u00abtransici\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta idea seg\u00fan la cual la estrategia m\u00e1s prometedora ante la crisis ecol\u00f3gica en curso consistir\u00eda en sentarse a esperar que alguna clase de prodigio tecnol\u00f3gico acuda al rescate es un supuesto de fondo omnipresente, tanto en la literatura acad\u00e9mica del liberalismo verde como en nuestra cultura de masas. Existe una gran cantidad de candidatos a mes\u00edas tecnol\u00f3gico, de la geoingenier\u00eda a la fusi\u00f3n nuclear, pero las energ\u00edas renovables son la principal baza del optimismo prometeico imperante, de modo que convendr\u00e1 dar un par de pinceladas acerca de su potencial redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, hay que empezar por se\u00f1alar que nuestras econom\u00edas se encuentran en una situaci\u00f3n de profunda dependencia respecto de las energ\u00edas f\u00f3siles, particularmente del petr\u00f3leo. A pesar del supuesto auge de las energ\u00edas renovables, el consumo de energ\u00eda procedente de combustibles f\u00f3siles pas\u00f3 de representar el 80% del total en 1990 al 79% en nuestros d\u00edas. Durante estas largas d\u00e9cadas de \u00abauge\u00bb de las energ\u00edas renovables, esa proporci\u00f3n de cuatro quintas partes se mantuvo inalterada.<\/p>\n\n\n\n<p>El petr\u00f3leo es la fuente b\u00e1sica de energ\u00eda de nuestras econom\u00edas, y llevamos unos quince a\u00f1os adentr\u00e1ndonos en la era de su c\u00e9nit. Avanzamos pues hacia un periodo hist\u00f3rico que estar\u00e1 marcado por el descenso energ\u00e9tico, y sin la intervenci\u00f3n del mes\u00edas tecnol\u00f3gico el declive de los combustibles f\u00f3siles traer\u00e1 consigo el del crecimiento econ\u00f3mico del que depende la salud de la econom\u00eda capitalista: no existe evidencia alguna de que el crecimiento econ\u00f3mico sea posible sin un correlativo aumento en el uso de energ\u00eda y materiales, y de hecho lo que la evidencia disponible apunta es m\u00e1s bien todo lo contrario (cf., v. g., Hickel &amp; Kallis, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p>No se vislumbra en el horizonte ninguna tecnolog\u00eda capaz de aprovechar ninguna fuente de energ\u00eda con rendimientos asimilables a los de los extraordinariamente ricos y vers\u00e1tiles combustibles f\u00f3siles (cf. Turiel, 2020; Fern\u00e1ndez Dur\u00e1n &amp; Gonz\u00e1lez Reyes, 2014\/2018), y las energ\u00edas renovables que se publicitan hoy como alternativa a los mismos no ofrecen otra cosa que electricidad, que supone s\u00f3lo una quinta parte del consumo energ\u00e9tico global. Adicionalmente, tras d\u00e9cadas de \u00abinnovaci\u00f3n\u00bb y \u00abauge\u00bb renovable, apenas una vig\u00e9sima parte de la producci\u00f3n el\u00e9ctrica total se debe a las energ\u00edas renovables que habr\u00edan de permitir esa transici\u00f3n hacia un sistema energ\u00e9tico 100% renovable basado enteramente en la electricidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, la electricidad de origen fotovoltaico apenas rebasa el 1% de la producci\u00f3n total de energ\u00eda el\u00e9ctrica, de modo que avanzar hacia ese futuro 100% renovable multiplicando en unos pocos a\u00f1os esa cifra por alg\u00fan factor apreciable es a todas luces una esperanza ciertamente optimista, y aunque no lo fuera debemos tener bien presente que el inmenso despliegue material de molinos e\u00f3licos y paneles fotovoltaicos del que depender\u00eda el tr\u00e1nsito hacia ese futuro 100% renovable ser\u00eda imposible sin un do de pecho de la miner\u00eda destinada al sector, cuyos efectos sobre los ecosistemas se prev\u00e9 que sean en los pr\u00f3ximos a\u00f1os peores incluso que los del cambio clim\u00e1tico (cf. Sonter et al., 2020). Esos recursos minerales comienzan ya a escasear, lo har\u00e1n cada vez en mayor medida y requerir\u00e1n de mayores inversiones de energ\u00eda para la extracci\u00f3n de recursos de calidad decreciente (cf. Valero &amp; Valero, 2009; Valero et al., 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Valgan estas pinceladas acerca del mesianismo tecnol\u00f3gico para ilustrar lo inveros\u00edmil de ese consenso de fondo entre la literatura acad\u00e9mica del liberalismo verde y nuestra cultura medioambiental hegem\u00f3nica, ese consenso de acuerdo con el cual las democracias capitalistas apenas tendr\u00e1n que efectuar un par de reajustes menores para lidiar con nuestro horizonte de colapso civilizatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.catarata.org\/libro\/la-batalla-por-las-ideas-tras-la-pandemia_115759\/\"><strong>un texto reciente<\/strong><\/a>&nbsp;discutimos los dogmas cardinales del liberalismo verde incidiendo en la perfecta sinton\u00eda entre la literatura acad\u00e9mica de la escuela y la cultura de masas contempor\u00e1nea (Arias Dom\u00ednguez, 2020). Otra perfecta sinton\u00eda en la que no incidimos en aquella ocasi\u00f3n y que resulta interesante poner de relieve es la habida entre el liberalismo verde y esa venerable tradici\u00f3n de autoadulaci\u00f3n entre los intelectuales occidentales que Noam Chomsky ha perfilado con tanto detalle y rigor durante tantos a\u00f1os. El liberalismo verde quiere presentarse como una prolongaci\u00f3n de las doctrinas pol\u00edticas del liberalismo ilustrado, pero lo cierto es que resulta m\u00e1s esclarecedor insertarlo en esa tradici\u00f3n narcisista cuyas \u00faltimas grandes cumbres pueden leerse en el \u00abfin de la historia\u00bb y el \u00abchoque de civilizaciones\u00bb escenificados por Francis Fukuyama y Samuel Huntington tras la desintegraci\u00f3n de la URSS o, m\u00e1s recientemente, en un \u00abmanifiesto\u00bb en el que Steven Pinker violenta la noci\u00f3n de \u00abilustraci\u00f3n\u00bb explic\u00e1ndonos, entre otras cosas, los d\u00edas felices que corren para una biosfera que no deja de experimentar constantes mejor\u00edas gracias a las \u00abtecnolog\u00edas verdes\u00bb y la imparable \u00abdesmaterializaci\u00f3n de la econom\u00eda\u00bb \u2013d\u00edas que ser\u00edan m\u00e1s felices a\u00fan, nos explica Pinker, si logr\u00e1ramos abandonar nuestro infantil empe\u00f1o en oponernos a la energ\u00eda nuclear y la geoingenier\u00eda (para diferentes aproximaciones a este infantil empe\u00f1o por permanecer dentro de los l\u00edmites de la conjunci\u00f3n entre el principio de precauci\u00f3n y la mejor evidencia disponible, cf., v. g., Santiago Mu\u00ed\u00f1o, 2015: cap. 7; Casado, 2020; Pasztor, Scharf &amp; Schmidt, 2017; Boyd &amp; Vivian, 2019; Foley, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el soci\u00f3logo estadounidense Daniel Bell quien a comienzos de los sesenta estableciera el est\u00e1ndar sobre el que variar\u00edan luego todas estas melod\u00edas narcisistas. Desde su punto de vista, hab\u00eda llegado el momento de levantar acta de la \u00abmuerte de las ideolog\u00edas\u00bb (cf. Bell, 1960\/2000) y admitir que vivimos en el mejor de los mundos posibles, de forma que toda cr\u00edtica de nuestro sistema socioecon\u00f3mico debiera contemplarse como la f\u00fatil expresi\u00f3n de un radicalismo sentimental \u00aborientado por valores\u00bb y condenado a la irrelevancia. Lo que Bell propon\u00eda era, en sus propias palabras, que debemos adoptar una \u00abpostura de responsabilidad\u00bb y abandonar esas rom\u00e1nticas ideolog\u00edas del pasado, emperradas en esas cosas de la emancipaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n social. Esta \u00abpostura de responsabilidad\u00bb alude a una concepci\u00f3n espec\u00edfica de la responsabilidad de los intelectuales, una concepci\u00f3n de acuerdo con la cual esa responsabilidad nada tiene que ver con tratar de comprender y de ayudar a comprender, sino m\u00e1s bien con \u00abarticular la visi\u00f3n del mundo de los poderosos y contribuir con ello a su implementaci\u00f3n\u00bb (Chomsky, 2021). Adoptando con los aires de hoga\u00f1o la \u00abpostura de responsabilidad\u00bb de Bell, el liberal verde nos invita hoy a abandonar todo sue\u00f1o nost\u00e1lgico de transformaci\u00f3n social y a admitir que, para hacer frente a la grave crisis ecosocial en curso, cuanto necesitamos es m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y bien, cabe preguntarse entonces de qu\u00e9 modo se introduce el adjetivo \u00abverde\u00bb en la ecuaci\u00f3n del liberalismo verde: \u00bfcu\u00e1l es la receta del liberal verde para evitar el desastre ecosocial hacia el que avanzamos? Uno estar\u00eda tentado de decir que ninguna, pero en sus textos nos cuentan algunas cosas al respecto. En concreto, apuntan que no ser\u00eda necesario \u00abmilitar contra el capitalismo, ni dejar de comer carne, sino que bastar\u00eda con que el individuo tome conciencia de la necesidad de avanzar hacia alguna modalidad de la sostenibilidad medioambiental y se\u00f1alice esa preferencia a trav\u00e9s de su conducta o de sus h\u00e1bitos\u00bb (Arias Maldonado, 2019: 69). Ha de entenderse que, despu\u00e9s de esa se\u00f1alizaci\u00f3n de preferencias, los que mandan ya tomar\u00e1n nota si acaso, y si lo consideran oportuno quiz\u00e1 incluso terminen embarc\u00e1ndose en profundas discusiones sobre la base de esas notas, porque al parecer es en eso en lo que consiste la democracia, o el mercado, o lo que sea.<\/p>\n\n\n\n<p>A los liberales verdes les preocupa en cualquier caso la actual carest\u00eda de \u00abciudadanos ecol\u00f3gicos\u00bb, de esos que se\u00f1alizan sus preferencias con su conducta y sus h\u00e1bitos, y sostienen en este sentido que nuestras sociedades precisan de alguna clase de \u00abprogreso cultural\u00bb. Es dif\u00edcil no estar de acuerdo en este punto con el liberal verde: efectivamente, necesitamos un profundo cambio cultural, en concreto, uno que nos permita superar cuanto antes la cultura hegem\u00f3nica del liberalismo verde. Esa perentoria transformaci\u00f3n cultural consistir\u00eda en \u00faltimo t\u00e9rmino en aprender a mirar de frente la irracionalidad de un orden socioecon\u00f3mico ciego a la imposibilidad de prolongar una extralimitaci\u00f3n material que, en el curso de un parpadeo geol\u00f3gico, no s\u00f3lo ha arrojado por el desag\u00fce filogen\u00e9tico innumerables formas de vida, sino que de hecho ha desestabilizado cada uno de los subsistemas del Sistema Tierra, empuj\u00e1ndonos con ello a un potencial naufragio antropol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los liberales verdes comenzaron negando la mayor. As\u00ed, ridiculizaban hace apenas unos a\u00f1os la idea de ese inminente naufragio asegur\u00e1ndonos que la crisis ecosocial no era m\u00e1s que una \u00abcrisis imaginaria\u00bb (Arias Maldonado, 2008: 8; Bl\u00fchdorn, 2000). El peso de los hechos les forz\u00f3 a cambiar de marcha y, de la noche a la ma\u00f1ana, pasaron de enhilar argumentos de acuerdo con los cuales la crisis no exist\u00eda a amontonar renglones destinados a demostrar que la crisis no era culpa del capitalismo, invit\u00e1ndonos a descartar como un mero \u00ablugar com\u00fan del anticapitalismo\u00bb (Arias Maldonado, 2018: 57) el abrumador cuerpo de evidencia de acuerdo con el cual un sistema socioecon\u00f3mico prisionero del sue\u00f1o del crecimiento perpetuo est\u00e1 inevitablemente condenado a chocar con los l\u00edmites biof\u00edsicos del planeta (cf., v. g., Steffen et al., 2015; 2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, como avanz\u00e1bamos, los liberales verdes no se contentan con la idea de que el capitalismo no tiene ninguna responsabilidad en la g\u00e9nesis de la crisis ecosocial en curso: lo que pretenden sostener es que el sistema socioecon\u00f3mico capitalista est\u00e1 resolviendo ya esa crisis (cf. Arias Maldonado, 2008: 176). El puntal con el que tratan de mantener esta idea en pie es la \u00abeconom\u00eda ambiental\u00bb (cf. Labandeira, Le\u00f3n &amp; V\u00e1zquez, 2007), una disciplina encargada de extender al tratamiento del medio ambiente la malla conceptual tejida por la econom\u00eda neocl\u00e1sica en su intento de conceptualizar el sistema econ\u00f3mico haciendo abstracci\u00f3n, justamente, del medio ambiente (cf. Naredo, 2018). Parece l\u00f3gico que un proyecto de esta \u00edndole se vea en la necesidad de retorcer locuciones acudiendo a cosas tales como la \u00abinternalizaci\u00f3n de externalidades\u00bb, un atajo que sirve para esquivar unas cuantas leyes fundamentales de la f\u00edsica e incrementar nuestro consumo al tiempo que reducimos nuestro impacto ambiental.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que queda al cabo de los atajos, las locuciones retorcidas y los mes\u00edas tecnol\u00f3gicos es cada vez menos tiempo para corregir nuestra trayectoria de colapso, amortiguar nuestra ca\u00edda y minimizar el sufrimiento de las comunidades del Sur Global, que soportaron primero las consecuencias de nuestro \u00abdesarrollo\u00bb y se pretende que hagan ahora lo propio con las de nuestra \u00abtransici\u00f3n\u00bb hacia esa contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos del \u00abcapitalismo verde\u00bb (Tanuro, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.mientrastanto.org\/boletin-201\/ensayo\/que-es-el-liberalismo-verde-y-hacia-donde-nos-lleva\">V\u00eda<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Asier Arias El liberalismo verde no es otra cosa que la cultura medioambiental ortodoxa, la que definen y difunden los principales centros del poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y medi\u00e1tico. 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