{"id":642,"date":"2017-03-19T21:50:06","date_gmt":"2017-03-20T00:50:06","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=642"},"modified":"2017-03-19T21:50:06","modified_gmt":"2017-03-20T00:50:06","slug":"la-libertad-de-decir-tonterias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=642","title":{"rendered":"La libertad de decir tonter\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cNo hay ninguna obligaci\u00f3n, al defender o afirmar el derecho a hablar, de comentar la verdad o el m\u00e9rito de lo que se pueda decir o se diga\u201d, escribi\u00f3 Christopher Hitchens. Las palabras que es un riesgo decir nunca han sido las que coincid\u00edan con la visi\u00f3n mayoritaria. A veces la primera imagen que se viene a la cabeza es la de alguien que se enfrenta al dogmatismo de los poderosos, un h\u00e9roe que paga un precio por su libertad. No siempre es as\u00ed: el derecho a la libertad de expresi\u00f3n es tambi\u00e9n el derecho a decir idioteces.<\/p>\n<p>Las redes sociales, que fomentan el intercambio de informaci\u00f3n y potencian nuevas maneras de relacionarse, tambi\u00e9n facilitan que se extiendan insultos y calumnias. Hemos visto el acoso a personas de perfil p\u00fablico, episodios como los 18.000 tuits antisemitas durante un partido de baloncesto, la <a href=\"http:\/\/www.elmundo.es\/espana\/2016\/01\/12\/5694d19322601d2a608b458c.html\">condena<\/a>\u00a0a un a\u00f1o de c\u00e1rcel a un hombre que escribi\u00f3 \u201c\u00bfAlguien podr\u00eda pegarle un tiro en la nuca a la Infanta? Porfis\u201d en su perfil, el caso del cantante C\u00e9sar Strawberry, la <a href=\"http:\/\/www.elmundo.es\/cataluna\/2016\/02\/02\/56b0975b46163fc01c8b465e.html\">identificaci\u00f3n<\/a>\u00a0de un tuitero que \u201cexaltaba la violencia de g\u00e9nero y el terrorismo\u201d y actuaciones judiciales causadas por unos tuits del concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata sobre ETA y el Holocausto.<\/p>\n<p>Estos comportamientos son muy minoritarios, pero han causado alarma. En 2014 el ministro del interior, Jorge Fern\u00e1ndez D\u00edaz, dijo que hab\u00eda que limpiar las redes sociales de indeseables y puso en marcha la Operaci\u00f3n Ara\u00f1a, que en octubre pasado, seg\u00fan escribi\u00f3 Alfonso P\u00e9rez Medina en el semanario <em>Ahora<\/em>, hab\u00eda provocado m\u00e1s de sesenta detenciones en tres fases distintas. Los expertos y los jueces discrepan sobre c\u00f3mo se debe abordar el asunto, la vigilancia gasta recursos que podr\u00edan tener mejores usos y en muchos de los casos que leemos hay un componente de arbitrariedad preocupante.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas semanas varias personas han sido condenadas por lo que han escrito en las redes sociales. Una concejala tendr\u00e1 que pagar 6.000 euros por insultar al rey y a su familia. Mar\u00eda Lluch Sancho, de 24 a\u00f1os, ha sido <a href=\"http:\/\/estaticos.elmundo.es\/documentos\/2016\/02\/01\/sentencia_maria_lluch_sancho.pdf\">condenada<\/a>\u00a0a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n por publicar en su cuenta de Twitter chistes sobre v\u00edctimas de la banda terrorista ETA, lanzar mensajes de \u00e1nimo a la organizaci\u00f3n y lamentar la muerte de uno de sus miembros. La sentencia se\u00f1ala que las expresiones vertidas \u201crezuman maldad sin paliativos y entran de lleno en las previsiones t\u00edpicas del art\u00edculo 578 del C\u00f3digo Penal\u201d, que castiga el enaltecimiento o la justificaci\u00f3n p\u00fablicos de los actos terroristas, as\u00ed como la humillaci\u00f3n y menosprecio de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Los comentarios -vertidos con su nick Madame Guillotine y algunos de los cuales se pueden leer en la sentencia- son a menudo chistes reciclados, que muchos hemos o\u00eddo en el colegio o en el instituto, y reflejan inmadurez y una incapacidad de ver al otro. Demuestran tambi\u00e9n la ignorancia de Lluch con respecto al funcionamiento de las redes sociales. No es lo mismo hacer chistes de mal gusto con amigos que escribir algo en una red social. Si se te ocurre un comentario a tu juicio brillante y provocador y tienes la tentaci\u00f3n de escribirlo pero al final piensas que es mejor no hacerlo, es muy poco probable que lamentes tu decisi\u00f3n. Hay sitios m\u00e1s seguros para expresar ideas criminales, racistas u hom\u00f3fobas que ante los 790 seguidores de la cuenta de Twitter de Madame Guillotine: por ejemplo, entre el p\u00fablico de un campo de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Los comentarios de Lluch S\u00e1nchez, que no ha mostrado arrepentimiento, pueden resultar ofensivos para personas que han sufrido enormemente. (Irene Villa, v\u00edctima de ETA y protagonista de muchos de esos chistes, ha restado importancia a casos similares.) Sin embargo, al mismo tiempo parece claro que no hay una incitaci\u00f3n real a la violencia. Tampoco creo que la haya en la inmensa mayor\u00eda de estos casos: falta la capacidad. Esa incitaci\u00f3n deber\u00eda ser el l\u00edmite.<\/p>\n<p>Las penas severas y algunas restricciones a la libertad de expresi\u00f3n en materia de terrorismo obedecen a razones hist\u00f3ricas. La democracia ha derrotado al terrorismo. Algunas de las normas que serv\u00edan para combatirlo pertenecen a otro momento: no se adaptan a las nuevas realidades sociales y comunicativas y tampoco son el mejor instrumento para enfrentarse a las variedades de terrorismo que nos amenazan actualmente.<\/p>\n<p>La ignorancia con respecto a las redes sociales y sus consecuencias legales es menos deprimente que la inhumana frivolidad moral de los tuits. Pero no tiene ning\u00fan sentido una condena tan severa por decir tonter\u00edas.<\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo hay ninguna obligaci\u00f3n, al defender o afirmar el derecho a hablar, de comentar la verdad o el m\u00e9rito de lo que se pueda decir o se diga\u201d, escribi\u00f3 Christopher Hitchens. 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