{"id":6165,"date":"2019-10-04T09:32:26","date_gmt":"2019-10-04T13:32:26","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=6165"},"modified":"2019-10-04T09:32:26","modified_gmt":"2019-10-04T13:32:26","slug":"la-pesadilla-recurrente-de-argentina-andres-velasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=6165","title":{"rendered":"La pesadilla recurrente de Argentina &#8211; Andr\u00e9s Velasco"},"content":{"rendered":"<p>Por Andr\u00e9s Velasco<\/p>\n<p>Argentina repite la historia: la inflaci\u00f3n ha aumentado, el crecimiento ha ca\u00eddo y el peso ha perdido dos tercios de su valor. Los depositantes se apresuran a sacar su dinero de los bancos y un impago de la deuda se perfila en el horizonte. Mientras los argentinos sufren las consecuencias, el mundo emite un suspiro colectivo de incredulidad: \u00bfno se supon\u00eda que esta vez las cosas ser\u00edan distintas?<\/p>\n<p>As\u00ed era. La investidura de Mauricio Macri en diciembre de 2015 desencaden\u00f3 expectativas muy altas. El presidente reclut\u00f3 un equipo de tecn\u00f3cratas estrella e hizo declaraciones alentadoras sobre futuras reformas econ\u00f3micas. Despu\u00e9s de los a\u00f1os de corrupci\u00f3n y mala gesti\u00f3n de los gobiernos peronistas, la \u00fanica direcci\u00f3n en que Argentina pod\u00eda desplazarse era al alza \u2013o as\u00ed al menos lo parec\u00eda\u2013.<\/p>\n<p>Pero el gobierno gast\u00f3 demasiado, no impuso los impuestos necesarios, se endeud\u00f3 excesivamente, no logr\u00f3 disciplinar su propia pol\u00edtica monetaria, y a la larga fue v\u00edctima de un p\u00e1nico masivo de mercado. Es decir, la probable derrota de Macri en los comicios presidenciales del 27 de octubre habr\u00e1 obedecido a los mismos tipos de errores cometidos por sus predecesores peronistas. Se trata de un desenlace catastr\u00f3ficamente decepcionante.<\/p>\n<p>Inicialmente, Macri propuso sanear el gran desastre fiscal que hab\u00eda heredado de manera gradual, a lo largo los cuatro a\u00f1os de su gobierno. El argumento pol\u00edtico era que su administraci\u00f3n no deb\u00eda parecerse a los gobiernos derechistas, amantes del tratamiento de shock, de los \u00faltimos treinta a\u00f1os del siglo XX. El argumento econ\u00f3mico era que el gobierno pod\u00eda endeudarse para financiar el ajuste paulatino dado que la deuda era baja (al fin y al cabo, Argentina hab\u00eda incurrido en un default de su deuda de casi 100 mil millones de d\u00f3lares en 2001).<\/p>\n<p>Los dos argumentos parec\u00edan plausibles, y los actores del mercado dieron su benepl\u00e1cito. Pero, hoy d\u00eda sabemos que las condiciones iniciales no eran tan benignas.<\/p>\n<p>En un estudio reciente, Federico Sturzenegger, gobernador del Banco Central de la Rep\u00fablica Argentina entre 2015 y 2018, sostiene que una contabilidad correcta (que hubiera incluido, por ejemplo, las obligaciones en materia de pensiones que contrajo el gobierno cuando nacionaliz\u00f3 el sistema privado de seguridad social, y que no fueron documentadas) revela que la deuda p\u00fablica equival\u00eda al 40% en lugar del 22% del PIB. A esto habr\u00eda que agregar el enorme patrimonio negativo del banco central, de alrededor de 93 mil millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>En lugar de bajar, aunque fuera de manera gradual, de hecho, en 2016 el d\u00e9ficit se increment\u00f3. El gobierno elimin\u00f3 algunos de los subsidios al consumo energ\u00e9tico, pero tambi\u00e9n redujo los impuestos (a los exportadores, las peque\u00f1as empresas y la clase media), aument\u00f3 las pensiones, y adem\u00e1s perdi\u00f3 recursos cuando la Corte Suprema de Argentina fall\u00f3 a favor de las provincias en una larga disputa impositiva. Dejando fuera los ingresos temporales que produjo un blanqueo tributario, resulta que el d\u00e9ficit primario subi\u00f3 del 3,8% del PIB en 2015 al 5,2% en 2016. Argentina no intent\u00f3 mayor consolidaci\u00f3n fiscal hasta principios del presente a\u00f1o, para cuando ya era muy tarde.<\/p>\n<p>El gobierno financi\u00f3 sus d\u00e9ficits endeud\u00e1ndose en el extranjero. Mientras el Banco Central tomaba medidas para desalentar las entradas de capital especulativo privado, el Ministerio de Hacienda tra\u00eda gran cantidad de d\u00f3lares. Los resultados fueron previsibles: un tipo de cambio que durante largos per\u00edodos pareci\u00f3 sobrevalorado, y pocas inversiones nuevas en el sector exportador.<\/p>\n<p>En cuanto a la estabilidad de precios, Argentina se atuvo a la receta convencional y r\u00e1pidamente adopt\u00f3 un r\u00e9gimen de metas inflacionarias. Sturzenegger atribuye gran importancia al hecho de que la inflaci\u00f3n n\u00facleo (core inflation) cayera durante todo su per\u00edodo como gobernador. Pero, la inflaci\u00f3n del \u00edndice general de precios se mantuvo muy vol\u00e1til, lo que reflejaba los enormes incrementos en las tarifas de los servicios p\u00fablicos y un tipo de cambio muy inestable. El passthrough del tipo de cambio a los precios baj\u00f3, pero de todos modos se mantuvo alto. Cada vez que se incumplieron las metas de inflaci\u00f3n general (lo que sucedi\u00f3 con frecuencia), la credibilidad del Banco Central disminuy\u00f3.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen de metas inflacionarias ha funcionado bien en pa\u00edses donde la inflaci\u00f3n ya era baja. Pero para llegar all\u00ed, los pa\u00edses que han aplicado con \u00e9xito las metas inflacionarias, como Chile, Israel y Polonia, inicialmente emplearon alguna combinaci\u00f3n de tipos de cambios fijos o reptantes, sistemas cambiarios duales, pol\u00edticas de ingresos, o todo lo anterior. Las autoridades argentinas, en contraste, descartaron un tipo de cambio fijo o semi-fijo a causa de la traum\u00e1tica experiencia de veinte a\u00f1os atr\u00e1s con la paridad de uno a uno entre el peso al d\u00f3lar. Y las pol\u00edticas de ingresos hubieran exigido negociar precios y salarios con los mismos l\u00edderes sindicales que consideraban sus adversarios pol\u00edticos. Sin embargo, parece plausible que en una econom\u00eda como la de Argentina, con una larga historia de inflaci\u00f3n inercial y de circuitos t\u00f3xicos de retroalimentaci\u00f3n entre los precios y el tipo de cambio, la desinflaci\u00f3n habr\u00eda sido m\u00e1s r\u00e1pida si las autoridades no hubieran dependido exclusivamente de la tasa de inter\u00e9s como herramienta antiinflacionaria.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, un sistema de metas inflacionarias exitoso supone una pol\u00edtica fiscal prudente y un banco central aut\u00f3nomo. Como Sturzenegger lo deja claro en su estudio, Argentina no cumpl\u00eda ninguno de estos dos prerrequisitos. En diciembre de 2017, los asesores pol\u00edticos de Macri presionaron a Sturzenegger para que este elevara la meta de inflaci\u00f3n y, unas pocas semanas despu\u00e9s, para que recortara la tasa de inter\u00e9s dos veces, en un total de 250 puntos base.<\/p>\n<p>Fue el comienzo del fin. Si bien otras naciones han relajado las metas inflacionarias sin consecuencias tan graves, en ellas no se daba la especial combinaci\u00f3n existente en Argentina de d\u00e9biles condiciones subyacentes y limitada credibilidad del gobierno.<\/p>\n<p>Los inversores optaron por retirarse del pa\u00eds, el peso se depreci\u00f3 y los spreads de riesgo pa\u00eds se dispararon. Puesto que la deuda p\u00fablica externa estaba denominada en d\u00f3lares, cuando el tipo de cambio se depreci\u00f3 de 20 a 40 pesos por d\u00f3lar, la proporci\u00f3n deuda-PIB se duplic\u00f3 pr\u00e1cticamente de la noche a la ma\u00f1ana. Muy pronto, Argentina debi\u00f3 acudir al Fondo Monetario Internacional en busca de un rescate.<\/p>\n<p>Es curioso que Macri se haya puesto nervioso en los \u00faltimos meses de 2017. \u00c9l y su coalici\u00f3n, Cambiemos, hab\u00edan triunfado en las elecciones legislativas y de gobernadores de octubre, derrotando al Partido Justicialista incluso en su tradicional baluarte de la Provincia de Buenos Aires. Era el momento preciso para poner la casa fiscal en orden y concretar la desinflaci\u00f3n. Pero, por razones a\u00fan desconocidas, Macri opt\u00f3 por obligar al Banco Central a adoptar una relajaci\u00f3n monetaria inoportuna.<\/p>\n<p>Tampoco se ha explicado por qu\u00e9 a los tan preparados tecn\u00f3cratas de Macri les tom\u00f3 tanto tiempo dar la alarma sobre la brecha fiscal y la excesiva acumulaci\u00f3n de la deuda. Las cifras siempre fueron conocidas (aunque quiz\u00e1s no bien comprendidas). Los mercados tambi\u00e9n se mantuvieron tranquilos \u2013hasta que dejaron de estarlo\u2013.<\/p>\n<p>Tal desenlace no era inevitable. Si bien Macri apost\u00f3 correctamente al evitar un tratamiento de shock, es probable que haya tenido m\u00e1s capital pol\u00edtico de lo que pensaba: los electores apoyaron su coalici\u00f3n en octubre de 2017, a pesar de que se hab\u00edan disparado las tarifas de los servicios p\u00fablicos, que la inflaci\u00f3n permanec\u00eda alta y que persist\u00eda un crecimiento lento.<\/p>\n<p>Macri podr\u00eda haber gastado m\u00e1s de ese capital pol\u00edtico desde el principio en un ajuste fiscal gradual (aunque serio), haber impulsado antes la reforma a las pensiones, y haber virado m\u00e1s hacia la izquierda en materias como los derechos humanos y el aborto, en las que un liberal declarado como \u00e9l pudo haber sido menos t\u00edmido.<\/p>\n<p>Pero no lo hizo. Tristemente, es posible que pase una generaci\u00f3n hasta que a Argentina se le presente otra oportunidad como la que tuvo Mauricio Macri.<\/p>\n<p>Funte: <a href=\"https:\/\/www.redaccion.com.ar\/la-pesadilla-recurrente-de-la-argentina\/\">Redacci\u00f3n<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Andr\u00e9s Velasco Argentina repite la historia: la inflaci\u00f3n ha aumentado, el crecimiento ha ca\u00eddo y el peso ha perdido dos tercios de su valor. Los depositantes se apresuran a sacar su dinero de los bancos y un impago de la deuda se perfila en el horizonte. 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