{"id":4458,"date":"2019-01-07T15:26:26","date_gmt":"2019-01-07T19:26:26","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=4458"},"modified":"2019-01-07T15:26:26","modified_gmt":"2019-01-07T19:26:26","slug":"voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=4458","title":{"rendered":"Voto voluntario y la ilusi\u00f3n de la representaci\u00f3n (o como la democracia se fue vaciando de electores)"},"content":{"rendered":"<p>En 2009 el Congreso modific\u00f3 el voto obligatorio por uno voluntario. Diez a\u00f1os despu\u00e9s se constata la ca\u00edda estrepitosa de la participaci\u00f3n: menos del 50% para elecciones presidenciales y menos del 40% para las de alcaldes y concejales. As\u00ed, un presidente que obtiene m\u00e1s del 50% de los votos, en realidad representa menos del 30% de la ciudadan\u00eda. \u00bfC\u00f3mo no se previ\u00f3 este efecto perverso para la democracia? Claudio Fuentes reconstruye la discusi\u00f3n que ese proyecto concit\u00f3 en el Congreso y las alertas que no fueron escuchadas. Todos saben que es urgente volver atr\u00e1s, pero Fuentes cree que el pragmatismo dominar\u00e1 por sobre las convicciones, mientras la democracia se seguir\u00e1 vaciando de electores consolidando \u201cel gobierno de los pocos para los pocos\u201d.<\/p>\n<p>#SoyCiperista<br \/>\nApoya el periodismo independiente<\/p>\n<p>Ver lista de donaciones<br \/>\nEn las anteriores columnas publicadas en CIPER, he intentado dilucidar por qu\u00e9 se aprueban normas que debilitan y no fortalecen la democracia. \u00bfQu\u00e9 lleva a los actores pol\u00edticos a tomar decisiones que aumentan la desigualdad, reducen la participaci\u00f3n y limitan el ejercicio de la soberan\u00eda popular, por ejemplo?<\/p>\n<p>La reforma al sistema de votaciones en Chile es ilustrativa de este problema.<\/p>\n<p>Hasta antes del a\u00f1o 2009, el pa\u00eds contaba con un sistema de inscripci\u00f3n voluntaria en los registros electorales y concurrencia a votar de car\u00e1cter obligatorio. Ese a\u00f1o, un gobierno de corte progresista liderado por Michelle Bachelet, patrocin\u00f3 un proyecto que se discuti\u00f3 en el Congreso y que tendr\u00eda fuertes consecuencias para el sistema democr\u00e1tico: se estableci\u00f3 un sistema de inscripci\u00f3n autom\u00e1tica y de voto voluntario.<\/p>\n<p>La reforma era de car\u00e1cter constitucional por lo que requer\u00eda de un significativo acuerdo pol\u00edtico. El dilema era el siguiente: desde el retorno a la democracia se estaba produciendo un progresivo envejecimiento del padr\u00f3n electoral, producto de la baja proporci\u00f3n de j\u00f3venes que se inscrib\u00eda para votar. As\u00ed, como la poblaci\u00f3n se incrementaba a\u00f1o a a\u00f1o, la proporci\u00f3n de ciudadanos que participaba de las elecciones comenz\u00f3 a reducirse dr\u00e1sticamente. Pese a que tanto en las elecciones presidenciales de 1989 y de 2005 concurrieron a votar poco m\u00e1s de 7 millones de electores, la proporci\u00f3n de mayores de 18 a\u00f1os que particip\u00f3 en 1989 fue de un 87%, mientras que en 2005 alcanz\u00f3 al 64%. En las elecciones municipales que se verificaron en el 2006, la cifra no lleg\u00f3 al 60%.<\/p>\n<p>Ante un padr\u00f3n electoral virtualmente congelado, los actores pol\u00edticos propiciaron un sistema que asegurara que todas las personas a los 18 a\u00f1os tuvieran la opci\u00f3n de votar (inscripci\u00f3n autom\u00e1tica), pero se inclinaron por reformar el sistema para hacerlo voluntario. La iniciativa original la presentaron los senadores Jos\u00e9 Antonio Viera Gallo (PS), Antonio Horvath (Independiente), y Sergio Romero y Alberto Espina de Renovaci\u00f3n Nacional (RN). La moci\u00f3n parlamentaria data del a\u00f1o 2004 y en ella argumentan que el voto obligatorio con sanciones -como exist\u00eda en Chile- era antidemocr\u00e1tico, limitaba la libertad de los ciudadanos, convirti\u00e9ndolos \u201cen entes cautivos de un sistema que se agota en la mera formalidad electoral\u201d (Historia de la Ley 20.337, p\u00e1g. 3).<\/p>\n<p>Los estudios de opini\u00f3n mostraban que m\u00e1s del 60% de la ciudadan\u00eda favorec\u00eda el voto voluntario. Aunque algunos congresistas levantaron alarmas sobre el impacto que podr\u00eda tener este cambio, prim\u00f3 la voluntad mayoritaria de establecer un sistema de inscripci\u00f3n autom\u00e1tica y voto voluntario.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde y transcurridas varias elecciones, observamos una ca\u00edda estrepitosa en la participaci\u00f3n electoral con niveles menores al 50% para las elecciones presidenciales, y menores al 40% para las elecciones de alcaldes y concejales. Un presidente que obtiene m\u00e1s del 50% de los votos, en realidad est\u00e1 representando menos del 30% del total de la ciudadan\u00eda. As\u00ed, por ejemplo, el Presidente Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era, en las elecciones de 2017 fue votado por 3,7 millones de electores que representaron el 54,6% de los que concurrieron a votar, pero en la realidad aquella cifra representa solo el 26,4% del padr\u00f3n electoral. Se genera una verdadera ficci\u00f3n en la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 los y las legisladoras no fueron capaces de prever esta situaci\u00f3n? \u00bfAcaso nadie les advirti\u00f3 que bajo un sistema de votaci\u00f3n voluntaria se reducir\u00eda la participaci\u00f3n? \u00bfEstaban los congresistas esperanzados en que la ciudadan\u00eda saldr\u00eda a votar entusiasmada por ellos por tratarse de un ejercicio libre y voluntario?<\/p>\n<p>En realidad las advertencias sobre una eventual ca\u00edda en la participaci\u00f3n electoral con un sistema de votaci\u00f3n voluntaria se hicieron ver a los congresistas en varios momentos del proceso de discusi\u00f3n de la reforma. Porque si existe una evidencia robusta es que las mayores tasas de participaci\u00f3n se dan cuando el voto es obligatorio con sanciones efectivas. En cambio, las tasas menores se dan en pa\u00edses donde el voto es voluntario. Varios invitados(as) a las comisiones del Senado y la C\u00e1mara de Diputados remarcaron este punto.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n se se\u00f1alaron otras consecuencias. El cientista pol\u00edtico Carlos Huneeus coment\u00f3 en la Comisi\u00f3n de Constituci\u00f3n del Senado que el \u00fanico pa\u00eds que reemplaz\u00f3 el voto obligatorio por uno voluntario fue Venezuela en el a\u00f1o 1994, y la consecuencia fue devastadora en la participaci\u00f3n. Agreg\u00f3 que el voto voluntario provoca no solo una reducci\u00f3n en la participaci\u00f3n, sino que, adem\u00e1s, una desigualdad crucial dado que son las personas m\u00e1s interesadas en pol\u00edtica (y por lo tanto, con mayores niveles de educaci\u00f3n) quienes concurren a votar. El voto tender\u00eda a elitizarse en la medida en que ser\u00edan los sectores socioecon\u00f3micos m\u00e1s altos los que concurrir\u00edan con mayor intensidad a votar.<\/p>\n<p>Huneeus entreg\u00f3 a los senadores un segundo elemento importante: el otro impacto se relacionaba con el financiamiento electoral, dado que con un sistema de votaci\u00f3n voluntario, se incentivar\u00eda el \u201cacarreo\u201d. Los partidos y candidatos que tuviesen mayores recursos econ\u00f3micos, tendr\u00edan mayores opciones de ser electos en la medida en que su mensaje llegar\u00eda con mayor intensidad al territorio y, eventualmente, implicar\u00eda una desigualdad en el acceso a los cargos de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quienes defend\u00edan el voto voluntario basaron su argumentaci\u00f3n en el derecho de la ciudadan\u00eda a optar por participar en las elecciones. Manfred Wilhelmy, por ejemplo, defendi\u00f3 aquella opci\u00f3n ante la comisi\u00f3n, indicando incluso que exist\u00edan experiencias europeas a nivel comunal donde en esquemas de voto voluntario se hab\u00eda incrementado la participaci\u00f3n electoral al establecer mecanismos de voto electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>El proyecto era muy simple pues planteaba el reemplazo de una sola palabra al modificar en la Constituci\u00f3n el car\u00e1cter \u201cobligatorio\u201d por el de \u201cvoluntario\u201d. Curiosamente, la divisi\u00f3n que se estableci\u00f3 desde el inicio en torno a la obligatoriedad\/voluntariedad del voto no fue ideol\u00f3gica. Algunos sectores de izquierda, centro y derecha rechazaban la idea del voto voluntario, fundados en los argumentos que se insinuaron anteriormente.<\/p>\n<p>Llamaba la atenci\u00f3n la postura de Pablo Longueira (UDI), por ejemplo, quien al momento de votar justific\u00f3 su rechazo al proyecto indicando que, as\u00ed como la ciudadan\u00eda ten\u00eda derechos tambi\u00e9n deb\u00eda tener obligaciones. Longueira lleg\u00f3 incluso a predecir lo que ser\u00eda la ca\u00edda en la participaci\u00f3n electoral en forma casi exacta:<\/p>\n<p>\u201cPara m\u00ed es claro lo que se va a decir cuando existan voto voluntario e inscripci\u00f3n autom\u00e1tico y sufrague la mitad de los chilenos (creo que este ser\u00e1 el porcentaje aproximado de votantes): habr\u00e1 todo un cuestionamiento a la democracia, a las instituciones, a las autoridades y se producir\u00e1 un debilitamiento democr\u00e1tico\u201d (Historia de la Ley 20.337, p\u00e1g. 186).<\/p>\n<p>Era el 6 de enero de 2009 y el Senado aprobaba en su primer tr\u00e1mite esta importante reforma por 29 votos contra 7, con el voto en contra de los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami, del Partido Socialista; Roberto Mu\u00f1oz-Barra (PPD); Pablo Longueira y Jaime Orpis de la UDI y Mariano Ruiz-Esquide y Hosain Sabag, de la Democracia Cristiana.<\/p>\n<p>El proyecto pas\u00f3 a la C\u00e1mara de Diputados donde fue discutido con celeridad. Obtuvo la aprobaci\u00f3n con el voto de 94 diputados. Solo siete de ellos votaron en contra: Jorge Burgos, Gonzalo Duarte, Carlos Olivares y Eduardo Saffirio, de la Democracia Cristiana; Jaime Mulet y Alejandra Sep\u00falveda, ex DC y que ya integraban el PRI y el diputado Gonzalo Arenas (UDI).<\/p>\n<p>Saffirio manifest\u00f3 su extra\u00f1eza por la naturaleza del proyecto que se iba a aprobar: \u201cSoy socialcristiano y no liberal. Por eso me llama tanto la atenci\u00f3n que un proyecto ideol\u00f3gicamente liberal sea tan defendido por ministros de un gobierno que se supone de centroizquierda, o socialdem\u00f3crata, o socialcristiano\u201d. Y anticip\u00f3 que Chile no escapar\u00eda al fen\u00f3meno de la baja en la participaci\u00f3n con este nuevo modelo: \u201cEsto se va a extender en el tiempo, como lo demuestra toda la experiencia comparada, lo cual constituye un factor m\u00e1s de deslegitimidad, oligarquizaci\u00f3n y fomento estructural de las desigualdades, porque obviamente, los que participan o votan, normalmente son aquellos m\u00e1s educados, m\u00e1s informados, caracter\u00edsticas que est\u00e1n vinculadas siempre a los niveles de ingreso\u201d (Historia de la Ley 20.337, p\u00e1g. 204).<\/p>\n<p>Aquellos que se inclinaban por el voto voluntario defend\u00edan la necesidad de romper con el congelamiento del padr\u00f3n electoral y favorecer el voto como un derecho. El diputado Marco Antonio N\u00fa\u00f1ez (PPD) sostuvo: \u201cSer\u00eda una verg\u00fcenza que, por argumentos que no entendemos, no se abran definitivamente las puertas de este Congreso y de La Moneda a la participaci\u00f3n de miles y miles de j\u00f3venes\u201d. El entonces diputado Fulvio Rossi (PS) llam\u00f3 a terminar con el letargo y la generaci\u00f3n de incertidumbre en el sistema pol\u00edtico. La diputada Lily P\u00e9rez (entonces RN) argument\u00f3 en el mismo sentido, se\u00f1alando que el proyecto que se estaba votando mejorar\u00eda la calidad de la democracia y promover\u00eda la participaci\u00f3n de las personas -particularmente de los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>El proyecto fue despachado del Congreso el 11 de marzo de 2009 con el voto favorable de la mayor\u00eda de los legisladores.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, a fines del a\u00f1o 2010, se aplic\u00f3 una encuesta al conjunto de la C\u00e1mara de Diputados, demostr\u00e1ndose que solo el 46,7% de los diputados apoyaba el voto voluntario. Mientras los diputados de la alianza de derecha lo hac\u00edan en un 66,7%, aquellos de la entonces Concertaci\u00f3n lo hac\u00edan en un 25,9% (Universidad Diego Pprtales 2011). Aunque se hab\u00eda producido una renovaci\u00f3n de dicha c\u00e1mara en las elecciones de diciembre de 2009, las fuerzas pol\u00edticas segu\u00edan siendo pr\u00e1cticamente las mismas.<\/p>\n<p>Se advert\u00eda una evidente brecha entre el pensamiento ideol\u00f3gico -particularmente de la centro-izquierda- y su patr\u00f3n de votaciones. Y result\u00f3 evidente que la Concertaci\u00f3n hab\u00eda votado solo un a\u00f1o antes en contra de sus convicciones ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os posteriores confirmar\u00edan lo que algunos congresistas y analistas hab\u00edan anticipado. En las elecciones municipales la participaci\u00f3n electoral cay\u00f3 a menos del 40% y en las presidenciales no llegar\u00eda al 50%. La democracia se fue vaciando de electores.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2011 y 2015 se presentaron mociones para restablecer el voto obligatorio de sectores tan diversos como la UDI, DC y PS. M\u00e1s recientemente, Jos\u00e9 Miguel Insulza (PS) se\u00f1al\u00f3 que esto del voto voluntario \u201cno fue una buena idea\u201d (emol, 26.10.2016). El presidente del Servicio Electoral, Patricio Santamar\u00eda, indic\u00f3 que, en su opini\u00f3n \u201cel voto debe ser obligatorio\u201d (Cooperativa 10.11.2017), y la candidata presidencial de la DC, Carolina Goic, plante\u00f3 en su programa de gobierno del a\u00f1o 2017 la necesidad de retornar al voto obligatorio.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2018 realizamos una nueva encuesta, ahora tanto a senadores como diputados, y con una muestra que cubri\u00f3 casi la totalidad de ambas c\u00e1maras (92,4%). Descubrimos que el 66,7% de los congresistas favorece la idea del voto obligatorio, el 80% de quienes apoyan esta reforma son de la ex Nueva Mayor\u00eda, el 65% del Frente Amplio y el 50% est\u00e1 en Chile Vamos.<\/p>\n<p>Si existe un acuerdo mayoritario en la \u00e9lite del Congreso es en la necesidad de establecer el sufragio obligatorio (ver Encuesta Laboratorio Constitucional UDP 2018).<\/p>\n<p>Pero dif\u00edcilmente las cosas cambiar\u00e1n. Como resulta altamente impopular retornar al voto obligatorio, ning\u00fan sector pol\u00edtico se atrever\u00e1 a plantear esta reforma. El pragmatismo dominar\u00e1 por sobre las convicciones y, mientras tanto, se seguir\u00e1 vaciando el sistema democr\u00e1tico. Cada vez un menor n\u00famero de ciudadanos y ciudadanas activos votar\u00e1n por una \u00e9lite que gobernar\u00e1 para los muchos. El gobierno de los pocos, para los pocos y por los pocos ser\u00e1 el resultado sub-\u00f3ptimo de aquella reforma.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ciperchile.cl\/2019\/01\/07\/voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores\/\">Ciper Chile<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2009 el Congreso modific\u00f3 el voto obligatorio por uno voluntario. Diez a\u00f1os despu\u00e9s se constata la ca\u00edda estrepitosa de la participaci\u00f3n: menos del 50% para elecciones presidenciales y menos del 40% para las de alcaldes y concejales. 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