{"id":4044,"date":"2018-11-17T20:57:35","date_gmt":"2018-11-18T00:57:35","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=4044"},"modified":"2018-11-17T20:57:35","modified_gmt":"2018-11-18T00:57:35","slug":"ideologia-y-liberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=4044","title":{"rendered":"Ideolog\u00eda y liberalismo"},"content":{"rendered":"<p>Probablemente se encuentren las ideolog\u00edas entre las construcciones del esp\u00edritu m\u00e1s t\u00edpicamente humanas pues alcanzan, por igual, al pensamiento y al sentimiento, al mundo de la raz\u00f3n y a la esfera de los valores y, por ello, se desenvuelven de la mano tanto de los argumentos como de las opciones personales asentadas en principios o meta racionales.<\/p>\n<p>En el plano individual, el respeto a las ideolog\u00edas comporta la asunci\u00f3n de la libertad intelectual y de conciencia; en un ambiente de tolerancia y de consideraci\u00f3n rec\u00edprocas corresponde a cada ciudadano la construcci\u00f3n, adhesi\u00f3n o, en su caso, modificaci\u00f3n de su marco ideol\u00f3gico. Sin embargo, en las sociedades organizadas pol\u00edticamente, el impacto colectivo de las ideolog\u00edas se produce, en su extensi\u00f3n m\u00e1s amplia, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de gobierno. Cuando se trata de sociedades democr\u00e1ticas, la alternancia asegura un cierto cambio en los enfoques y en las prioridades; pero la elecci\u00f3n ciudadana no se efect\u00faa sobre opciones pol\u00edticas inalterables sino que ejerce una clara influencia sobre ellas y condiciona su evoluci\u00f3n. Semejante dinamismo ideol\u00f3gico no hay que verlo como una simple adaptaci\u00f3n oportunista a las nuevas circunstancias sino Como un elemento esencial del esp\u00edritu democr\u00e1tico. Este dinamismo se nutre de una interacci\u00f3n permanente entre la sociedad y el poder pol\u00edtico, de modo que \u00e9ste influye en aqu\u00e9lla y, a su vez, es influido por ella, tambi\u00e9n en el plano ideol\u00f3gico. En loS pa\u00edses maduros, la alternancia pol\u00edtica lleva, pues, consigo un movimiento de traslaci\u00f3n ideol\u00f3gica, m\u00e1s o menos pronunciado, que resulta inducido por los procesos de cambio social.<\/p>\n<p>El Conocido soci\u00f3logo franc\u00e9s Louis Legrand precisa, a este respecto, lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abLa ideolog\u00eda, en su aspecto racionalizado depende del discurso y naturalmente este discurso se esclerosa con el tiempo mientras que los valores subyacentes evolucionan o incluso desaparecen dejando aqu\u00e9l &#8216;en el aire \u00bb sin m\u00e1s fuerza que la costumbre adquirida de escucharlos y de pronunciarlos. Lo cual, a buen seguro, no condena a la Ideolog\u00eda como tal sino a cierta ideolog\u00eda particular a esperar la emergencia de un nuevo discurso, m\u00e1s conforme con el estado de los conocimientos y de los valores que dichos discursos han de explicar y justificar intelectualmente \u00ab.<\/p>\n<p><b>Centro firme y cintur\u00f3n protector<\/b><\/p>\n<p>Toda ideolog\u00eda pol\u00edtica dispone de un centro firme de principios de car\u00e1cter moral que constituye su n\u00facleo esencial y que evita el desplazamiento de la misma hacia un relativismo disgregador. Junto a ese n\u00facleo sustantivo, existe un cintur\u00f3n protector de valores auxiliares, compatibles con los principios del centro firme, que pueden ser afectados por procesos de cambio en t\u00e9rminos de ajuste, o, incluso, de desaparici\u00f3n, preservando, no obstante, el centro firme de modificaci\u00f3n alguna. Finalmente, un conjunto de instrumentos intelectuales facilita una gesti\u00f3n racional tanto del \u00abcentro\u00bb como del \u00abcintur\u00f3n\u00bb, permite a los individuos presentar ante s\u00ed mismos y ante los otros sus opciones morales y contribuye a la cohesi\u00f3n del grupo que las profesa, por efecto de la consistencia que ofrece una adecuada justificaci\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p>De conformidad con este modelo, la capacidad de una ideolog\u00eda pol\u00edtica para mantener su vigencia y evolucionar sin desnaturalizarse depender\u00e1 de la flexibilidad de su \u00abcintur\u00f3n protector\u00bb y, particularmente, de la idoneidad de ese conjunto de \u00abinstrumentos intelectuales\u00bb que permitan, con la coherencia necesaria, la adecuaci\u00f3n de la ideolog\u00eda a la nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos encontramos entonces ante una vinculaci\u00f3n fuerte. entre ideolog\u00eda y epistemolog\u00eda, toda vez que la concepci\u00f3n de las relaciones entre conocimiento y realidad afectar\u00e1 directamente a la configuraci\u00f3n del marco ideol\u00f3gico ya sus posibles trayectorias de evoluci\u00f3n temporal.<\/p>\n<p>F .A. Hayek vincul\u00f3 expl\u00edcitamente su filosof\u00eda pol\u00edtica con su teor\u00eda del conocimiento desde la convicci\u00f3n de que existen relaciones profundas entre las ideas pol\u00edticas, sociales o econ\u00f3micas que se profesen y los enfoques que se adopten con respecto al poder de la raz\u00f3n. Como se\u00f1ala Paloma de la Nuez, comentando a T .A. Hayek, \u00abExiste una conexi\u00f3n directa entre las concepciones epistemol\u00f3gicas y las doctrinas pol\u00edticas: los conflictos entre estas \u00faltimas revelan muchas veces conflictos epistemol\u00f3gicos \u00ab.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n liberal ha sido, y es, muy sensible a la hora de incorporar a su marco ideol\u00f3gico la reflexi\u00f3n sobre los l\u00edmites de nuestro conocimiento y del poder de la raz\u00f3n. Junto con la dimensi\u00f3n moral, la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de la doctrina liberal, existe una orientaci\u00f3n epistemol\u00f3gica, suficientemente articulada, que se manifiesta de forma temprana tanto en los escritos como en las actitudes intelectuales de sus protagonistas.<\/p>\n<p><b>La raz\u00f3n y la realidad<\/b><\/p>\n<p>John Stuart Mill (1806-1873), una de las figuras relevantes en la historia del pensamiento liberal, cuenta en su Autobiograf\u00eda c\u00f3mo su padre, James Mill, ante el comentario del joven John Stuart de que cierto sistema social era v\u00e1lido en teor\u00eda aunque no funcionase en la pr\u00e1ctica, le corrigi\u00f3 resueltamente en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abLo que no funciona en la pr\u00e1ctica no es v\u00e1lido en la teor\u00eda\u00bb. Esta sencilla frase resume bastante bien la posici\u00f3n epistemol\u00f3gica del liberalismo y su visi\u00f3n sobre los l\u00edmites de la raz\u00f3n, en esa dial\u00e9ctica entre conocimiento te\u00f3rico y realidad social.<\/p>\n<p>Ante la posibilidad cierta de que una realidad siempre compleja contravenga nuestras posiciones te\u00f3ricas con respecto de ella, la actitud del liberal es de modestia y humildad intelectual igualmente distante del dogmatismo arrogante que del escepticismo nihilista. La asunci\u00f3n de las limitaciones que presenta nuestro conocimiento para aprehender, por mediaci\u00f3n de un marco te\u00f3rico, la realidad natural o social da lugar a una posici\u00f3n falibilista, con la consiguiente revalorizaci\u00f3n de la funci\u00f3n intelectual y social de la cr\u00edtica; y, junto a ella, de todos aquellos procedimientos o instituciones que faciliten el descubrimiento de errores y su eliminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es casualidad que uno de los m\u00e1s destacados liberales contempor\u00e1neos, sir Karl Popper, haya sido tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s relevantes epistemol\u00f3gos del presente siglo; ni que su falsacionismo metodol\u00f3gico como criterio de demarcaci\u00f3n cient\u00edficas conecte tan bien con esa advertencia que hiciera James Mill a su hijo John Stuart; ni que su racionalismo cr\u00edtico o evolutivo incorpore lo esencial de la tradici\u00f3n liberal en materia epistemol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Hay un distanciamiento claro en el pensamiento liberal de los fundamentos del racionalismo cartesiano y de lo que algunos autores han considerado su herencia natural, a saber, el racionalismo constructivista. Se trata \u00e9sta de una posici\u00f3n epistemol\u00f3gica que sobrestima el poder del pensamiento racional a la hora de construir o reconstruir un orden social ideal, de tal modo que si la realidad no se acomoda a nuestros modelos te\u00f3ricos o a nuestras doctrinas es preciso transformar aqu\u00e9lla porque nuestras buenas construcciones racionales, claras y distintas, est\u00e1n exentas de toda duda. El origen de tales desajustes hay que buscarlo del lado de una casi siempre indisciplinada realidad social.<\/p>\n<p>Esa forma de hiperracionalismo, como tendencia del esp\u00edritu humano, est\u00e1 mal situada para enfrentarse a la creciente complejidad y dinamismo de una sociedad abierta y cambiante, en la que abundan los actores sociales, dotados de amplia autonom\u00eda, en donde se multiplican las interacciones, se acrecientan el n\u00famero y la importancia de los bucles causales, se incrementan y distribuyen con rapidez la informaci\u00f3n y el conocimiento y proliferan el orden espont\u00e1neo y los fen\u00f3menos de auto organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLa complejidad es la imprevisibilidad esencial\u00bb afirmaba Paul Valery .M\u00e1s all\u00e1 de la visi\u00f3n intuitiva del poeta, lo cierto es que cuanto m\u00e1s complejo es el orden social menores son las posibilidades de \u00e9xito de una planificaci\u00f3n centralizada, de una regulaci\u00f3n normativa detallada y de un intervencionismo vigilante; y menos id\u00f3nea resulta, por tanto, esa posici\u00f3n epistemol\u00f3gica que, a modo de herramienta intelectual, ha formado parte de la tradici\u00f3n socialista.<\/p>\n<p><b>Socialismo, irracionalismo<\/b><\/p>\n<p>Llegados a este punto cabe preguntarse si la vinculaci\u00f3n directa existente entre las concepciones epistemol\u00f3gicas y las doctrinas pol\u00edticas, que se\u00f1alara Hayek, es una mera consecuencia de esa estructura interna de las ideolog\u00edas -de inspiraci\u00f3n lakatosiana- antes descrita, o existe, adem\u00e1s, alguna conexi\u00f3n m\u00e1s profunda -de car\u00e1cter psicol\u00f3gico- capaz de explicar la preferencia espont\u00e1nea por una u otra opciones racionales o de procesamiento e integraci\u00f3n de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No puede ser meramente casual la percepci\u00f3n, compartida por muchos, de que existe una elevada correlaci\u00f3n entre aquellos que abrazan una ideolog\u00eda pol\u00edtica claramente de izquierdas y aquellos que operan de forma espont\u00e1nea desde posiciones epistemol\u00f3gicas propias del racionalismo constructivista. Dicho en otros t\u00e9rminos, o son socialistas porque tienden a pensar de esa manera o tienden a pensar de esa manera porque son socialistas.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda contempor\u00e1nea nos ofrece ejemplos que guardan algunas analog\u00edas con la anterior conjetura. Tal es el caso de los resultados de las investigaciones de Witkin y colaboradores sobre las diferencias individuales, que condujeron a la elaboraci\u00f3n del constructo dependencia\/independencia de campo (DIC). La abundante evidencia emp\u00edrica disponible permite vincular el enfoque caracter\u00edstico que aporta la persona a la hora de enfrentarse a situaciones o actividades de car\u00e1cter tanto perceptivo como intelectual -su estilo cognitivo- con aspectos de su personalidad y de su conducta que conciernen a la sensibilidad a los referentes sociales, a la orientaci\u00f3n interpersonal o al grado de apertura emocional.<\/p>\n<p>Tanto en su dimensi\u00f3n racional como en esa hipot\u00e9tica dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica, las conexiones entre ideolog\u00eda y epistemolog\u00eda deber\u00edan constituir objeto preferente de reflexi\u00f3n para todos aquellos interesados en la necesaria evoluci\u00f3n futura del socialismo, sin ignorar las dificultades u obst\u00e1culos que, particularmente, la segunda -de existir- podr\u00eda plantear.<\/p>\n<p><b>La \u00abTercera v\u00eda\u00bb<\/b><\/p>\n<p>La alabada por unos y denostada por otros \u00abTercera v\u00eda\u00bb de Blair y Giddens comporta, de hecho, un reajuste del \u00abcintur\u00f3n protector\u00bb de valores auxiliares y una adaptaci\u00f3n de los \u00abinstrumentos intelectuales\u00bb efectuada con la intenci\u00f3n de preservar en lo posible el \u00abcentro firme\u00bb. Esta reorientaci\u00f3n del socialismo emerge, no por casualidad, en un pa\u00eds con una larga tradici\u00f3n empirista.<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n de los \u00abinstrumentos intelectuales\u00bb comporta un cambio epistemol\u00f3gico hacia un racionalismo cr\u00edtico o evolutivo capaz de tomar en consideraci\u00f3n las exigencias de la realidad y hacer progresar, junto con ella, el marco de referencia en su conjunto. Los an\u00e1lisis de Gerard Schroeder y Tony Blair sobre el futuro de la Europa socialdem\u00f3crata, le\u00eddos en clave epistemol\u00f3gica, refuerzan la tesis de ese cambio de orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por la trayectoria profesional y pol\u00edtica de quien escribe, perm\u00edtaseme cerrar estas reflexiones sobre ideolog\u00eda y epistemolog\u00eda con una referencia gen\u00e9rica al mundo educativo.<\/p>\n<p>El nivel de apertura de los modernos sistemas sociales, el n\u00famero y la autonom\u00eda de sus componentes, su heterogeneidad, su dinamismo y la pluralidad de interacciones e interdependencias que se producen en su seno explican su elevada y creciente complejidad y caracterizan algunos rasgos del contexto en el que, con car\u00e1cter general, han de operar las pol\u00edticas educativas en los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n se halla directamente concernida por los procesos de cambio social; se impone por ello repensar sus finalidades, sus metas y los modos de aproximarse a ambas desde marcos de referencia suficientemente flexibles, capaces de identificar y retener ese n\u00facleo esencial de principios, de valores y de actitudes &#8211; absolutamente irrenunciable- que constituye la decantaci\u00f3n de la mejor herencia moral de la tradici\u00f3n occidental; y, a un tiempo, dispuestos a modificar planteamientos, a abandonar viejos esquemas, a prescindir de prejuicios que, por su arraigo, se convierten en obst\u00e1culos para la b\u00fasqueda de soluciones; para la exploraci\u00f3n de nuevos caminos; para la adaptaci\u00f3n, en fin, inteligente a una sociedad din\u00e1mica y compleja que demanda con insistencia a la educaci\u00f3n mayores dosis de acierto en el logro de los objetivos que le son propios.<\/p>\n<p>Recurriendo a la imagen que nos ofrece Lakatos para describir la estructura de sus programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, quiz\u00e1s tan s\u00f3lo se trate de incidir sobre esa colecci\u00f3n de valores auxiliares que conforman el cintur\u00f3n protector, y, desde luego, sobre los instrumentos y las actitudes con las que se gestiona el marco ideol\u00f3gico en su conjunto. En este sentido, el di\u00e1logo entre posiciones contrapuestas -con su carga intelectual de descentraci\u00f3n del individuo, de desconfianza ante las verdades absolutas, de asunci\u00f3n de la falibilidad de nuestro conocimiento y del valor de la cr\u00edtica, y con su carga moral, de consideraci\u00f3n del otro- constituye, sin lugar a dudas, una herramienta fundamental.<\/p>\n<p>Desde un optimismo racional, nos alejamos, pues, de esa visi\u00f3n hiperreal\u00edsta de la ideolog\u00eda, expresada por Monnerot, al identificarla como \u00abun pensamiento cargado de afectividad donde cada uno de estos dos elementos corrompe al otro\u00bb.<\/p>\n<p><b>La vuelta a la libertad<\/b><\/p>\n<p>A lo largo del \u00faltimo cuarto del presente siglo estamos asistiendo a una revitalizaci\u00f3n del liberalismo como corriente intelectual que ha prendido, de uno u otro modo, en las sociedades desarolladas. En tanto que doctrina de la libertad, el liberalismo es simple y a la vez complejo; reposa en un conjunto relativamente reducido de principios que subtiende, sin embargo, un marco orientador muy rico en significado. Aun cuando la posici\u00f3n original del liberalismo asume con fuerza el car\u00e1cter unitario, indivisible o integral de la libertad no ha podido evitar que el desarrollo de una de sus facetas -la que mira al \u00e1mbito de lo econ\u00f3mico- haya ganado el mayor de sus protagonismo. Ello ha servido de coartada a sus detractores para, ignorando sus or\u00edgenes y el n\u00facleo moral y pol\u00edtico de este referente ideol\u00f3gico secular, proceder, desde la caricatura, a su descalificaci\u00f3n global. \u00abHoy -precisa Jim\u00e9nez Losantos- es un fantasma alanceado por sus enemigos, pero acaso porque es mucho menos activo, menos visible, menos temido que durante la Guerra Fr\u00eda. Motejado de neo y de salvaje, seg\u00fan los socialistas que lo bauticen, el liberalismo es algo m\u00e1s que un monigote te\u00f3rico para hacer vud\u00fa, pero tambi\u00e9n algo menos de lo que deber\u00eda ser\u00bb.<\/p>\n<p>Ese proceso abierto al liberalismo ha alcanzado en nuestro pa\u00eds tambi\u00e9n a la educaci\u00f3n, neg\u00e1ndole impl\u00edcita o expl\u00edcitamente el suficiente compromiso moral con la justicia y con la equidad como para inspirar, leg\u00edtimamente, un impulso de mejora del sistema educativo.<\/p>\n<p>Sin embargo, existe suficiente fundamento racional para confiar en que se trate, simplemente, de una cuesti\u00f3n de tiempo; y no s\u00f3lo por la efectiva solidez de su n\u00facleo moral o por la mejor disposici\u00f3n de su credo epistemol\u00f3gico para la adaptaci\u00f3n a los procesos de cambio, para acercarse al di\u00e1logo, para huir de fundamentalismos cegadores, para buscar soluciones que respeten las exigencias de lo real, o para corregir los errores, sino tambi\u00e9n porque la progresiva evoluci\u00f3n de las sociedades desarrolladas va desplazando su \u00eathos caracter\u00edstico hacia ese marco ideol\u00f3gico que es propio de un liberalismo templado.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.liberalismo.org\/articulo\/6\/13\/ideologia\/liberalismo\/\">Liberalismo.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Probablemente se encuentren las ideolog\u00edas entre las construcciones del esp\u00edritu m\u00e1s t\u00edpicamente humanas pues alcanzan, por igual, al pensamiento y al sentimiento, al mundo de la raz\u00f3n y a la esfera de los valores y, por ello, se desenvuelven de la mano tanto de los argumentos como de las opciones personales asentadas en principios o [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4045,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7,2],"tags":[],"class_list":["post-4044","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-liberales","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4044"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4046,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4044\/revisions\/4046"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}