{"id":1547,"date":"2017-06-05T18:31:28","date_gmt":"2017-06-05T22:31:28","guid":{"rendered":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=1547"},"modified":"2017-06-05T18:31:28","modified_gmt":"2017-06-05T22:31:28","slug":"no-no-te-equivoques-trump-no-es-liberal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ciudadliberal.cl\/?p=1547","title":{"rendered":"No, no te equivoques, Trump no es liberal"},"content":{"rendered":"<p>La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca suscit\u00f3 un amplio debate acerca de si su ideolog\u00eda pol\u00edtica es o no es liberal. Desde sectores de la izquierda se quiso vincular la llegada de Trump a un supuesto retorno a los a\u00f1os de Reagan y sus pol\u00edticas liberales, atribuyendo al presidente de Estados Unidos el m\u00e9rito de ser poco menos que el demonio neocon reencarnado. O, tambi\u00e9n, de ser el paradigma del viejo neoliberalismo insolidario y opresor. M\u00e1s sorprendente, no obstante, result\u00f3 o\u00edr voces supuestamente liberales, o autodefinidas como liberales, afirmar que Trump es liberal, consider\u00e1ndolo \u201cuno de los nuestros\u201d. Lo explicaba estupendamente, y con la exactitud, precisi\u00f3n y delicadez que le caracteriza, <b>Ram\u00f3n Gonz\u00e1lez Ferris <\/b>en este art\u00edculo en El Confidencial: <a href=\"http:\/\/blogs.elconfidencial.com\/cultura\/el-erizo-y-el-zorro\/2017-02-07\/donald-trump-liberalismo_1327587\/\" target=\"_blank\" rel=\"follow noopener noreferrer\">Por qu\u00e9 a muchos liberales espa\u00f1oles les gusta Donald Trump<\/a>.<\/p>\n<p>Es probable, como bien explicaba <b>Daniel Gasc\u00f3n<\/b> en su art\u00edculo <a href=\"http:\/\/www.letraslibres.com\/espana-mexico\/politica\/no-oyes-rabiar-los-progres\" target=\"_blank\" rel=\"follow noopener noreferrer\">\u00bfNo oyes rabiar a los progres?<\/a>, que en realidad estos supuestos liberales que barr\u00edan para casa no fueran otra cosa que personas de derechas a quienes la victoria de Trump les alegraba en tanto en cuanto molestaba a la izquierda. Correlaci\u00f3n sorprendente, pero habitual en estos tiempos y en estos lares en los que el debate de las ideas se reduce a derecha e izquierda, buenos y malos, amigos y enemigos. Y en que cualquier munici\u00f3n es buena si sirve para atacar al otro.<\/p>\n<p>Sea como fuere, el debate estaba servido. Y a <b>Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s<\/b>, liberal y gentleman a partes iguales, le pareci\u00f3 oportuno hacer algo al respecto. Con este fin nos cit\u00f3 a<b> John M\u00fcller<\/b> y servidor a compartir mantel para exhortarnos a perge\u00f1ar un libro en el que se pusiera de manifiesto que Trump no es, en ning\u00fan caso y bajo ning\u00fan concepto, liberal. No le cost\u00f3 demasiado convencernos y esa misma tarde configuramos, y tras las llamadas correspondientes confirmamos, la alineaci\u00f3n de coautores que iba a escribir sobre la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>El resultado es <a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.com\/libro-no-no-te-equivoques-trump-no-es-liberalhttps:\/www.planetadelibros.com\/libro-no-no-te-equivoques-trump-no-es-liberal\/251856#soporte\/251856\/251856\" target=\"_blank\" rel=\"follow noopener noreferrer\">No, no te equivoques, Trump no es liberal<\/a>, una refutaci\u00f3n de las atribuciones liberales que desde derecha e izquierda se han hecho del nuevo inquilino de la Casa Blanca y en la que se explica por qu\u00e9 Trump es un pol\u00edtico populista, proteccionista, machista, autoritario y nacionalista, pero en ning\u00fan caso liberal.<\/p>\n<p>El libro abre con una introducci\u00f3n de John M\u00fcller, quien describe el marco de referencia, explica el porqu\u00e9 de la obra y presenta sucintamente los cap\u00edtulos que la conforman. Tras ello, Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s analiza los valores e ideas del trumpismo para concluir que nunca ha gobernado un presidente con un discurso y un estilo m\u00e1s opuesto a los ideales liberales sobre los que se fund\u00f3 Estados Unidos. En la vertiente econ\u00f3mica, Juan Ram\u00f3n Rallo analiza el proteccionismo exterior que define su gobierno y que est\u00e1 en clara oposici\u00f3n al libre comercio y, en consecuencia, al liberalismo econ\u00f3mico. Siguiendo esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n, el economista y diputado de Ciudadanos <b>Toni Rold\u00e1n<\/b> a\u00f1ade que el intervencionismo de Trump en favor de las empresas nacionales es perjudicial para la productividad del pa\u00eds y que su pol\u00edtica econ\u00f3mica es, como tambi\u00e9n defiende el economista<b> Luigi Zingales<\/b>, pro-business en vez de pro-market.<\/p>\n<p>Mar\u00eda G\u00f3mez, periodista de ABC, analiza el perfil del votante de Trump y c\u00f3mo \u00e9ste utiliz\u00f3 el mensaje populista para seducir a tantos votantes y la profesora y doctora en Econom\u00eda <b>Mar\u00eda Blanco<\/b>, a su vez, disecciona la relaci\u00f3n del magnate con las mujeres y confronta su actitud machista con la relaci\u00f3n que tiene con algunas de ellas. Por su parte, la polit\u00f3loga <b>Aurora Nacarino-Brabo<\/b> expone la relaci\u00f3n de amor y odio del presidente con los medios de comunicaci\u00f3n que tanto ha dado que hablar durante y despu\u00e9s de la campa\u00f1a. El exembajador de Espa\u00f1a en Estados Unidos<b> Jorge Dezcallar <\/b>se pregunta si realmente Trump tiene una estrategia en pol\u00edtica exterior y en defensa, al tiempo que describe la imprevisibilidad y el ambiente de desconfianza y tensiones entre pa\u00edses que su mandato ha generado hasta la fecha. Ian V\u00e1squez, Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad del Instituto Cato contrapone las ideas de Trump sobre inmigraci\u00f3n con la propuesta liberal que aboga por una mayor libertad de movimientos de las personas como fuente de crecimiento. Por \u00faltimo, el economista Luis Torras estudia la actual concentraci\u00f3n del poder ejecutivo frente al legislativo y la consiguiente p\u00e9rdida de la libertad individual, uno de los principios fundamentales e innegociables del liberalismo.<\/p>\n<p>10 autores, en suma, que analizan el fen\u00f3meno Trump y diseccionan su ideolog\u00eda pol\u00edtica para concluir que, en efecto y m\u00e1s all\u00e1 de las voluntades interesadas, resulta err\u00f3neo calificar a Trump como liberal. A continuaci\u00f3n reproducimos la Introducci\u00f3n del coordinador de la obra John M\u00fcller.<\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><i><b>Por qu\u00e9 Trump no es liberal<\/b><\/i><\/p>\n<p>\u00bfEs Donald Trump un liberal? \u00c9sta es una de las cuestiones que m\u00e1s pol\u00e9mica cre\u00f3 desde que el multimillonario anunci\u00f3 la can\u00acdidatura que lo llev\u00f3 a la presidencia de Estados Unidos. Desde la izquierda se apresuraron en tildarlo como tal, simplemente por su pasado empresarial y por sostener ideas conservadoras. Este juicio atolondrado fue r\u00e1pidamente contestado por l\u00edderes e intelectuales conservadores, algunos de ellos autoproclamados liberales, que han intentado encajar a martillazos a Trump en un molde que s\u00f3lo existe en su imaginaci\u00f3n y para el que \u00e9ste no da la talla.<\/p>\n<p>Trump, como se argumenta en este libro desde diversos pun\u00actos de vista, no es liberal. \u00c9l ha resultado ser el aglutinador de frustraciones y aspiraciones muy complejas. Como se ve en este trabajo, hay grandes similitudes entre los votantes de Trump y los partidarios del Brexit en el Reino Unido y del Frente Nacio\u00acnal franc\u00e9s. En este sentido, Trump es uno de los campeones mundiales del proceso que podemos bautizar como \u00abdesglobali\u00aczaci\u00f3n\u00bb, un fen\u00f3meno por el cual los llamados perdedores de la globalizaci\u00f3n han empezado a articularse pol\u00edticamente y a con\u00acdicionar los procesos pol\u00edticos en diferentes pa\u00edses.<\/p>\n<p>El m\u00e1s veterano de los l\u00edderes que se han apuntado a esta desglobalizaci\u00f3n es el autocr\u00e1tico presidente ruso, Vladimir Pu\u00actin, quien cree en los Estados-naci\u00f3n a la antigua, con fronteras bien definidas, a ser posible ampliables a costa de los vecinos m\u00e1s d\u00e9biles, donde un poder central materializa la soberan\u00eda es\u00actatal hasta el \u00faltimo de sus confines. Pero Putin se halla en ese lado de la desglobalizaci\u00f3n porque su visi\u00f3n del poder tiene una base nacional, no porque los ciudadanos rusos sean genuinas v\u00edctimas de este fen\u00f3meno. Quienes s\u00ed tienen perdedores de este proceso entre sus votantes son Estados Unidos, el Reino Unido y el resto de la Uni\u00f3n Europea. Y es a estos perdedores a los que Trump, Theresa May, Marine Le Pen y otros pol\u00edticos populistas est\u00e1n reclutando para ganar elecciones.<\/p>\n<p>Frente a la globalizaci\u00f3n, Donald Trump ofrece como alter\u00acnativa una receta simple: la conversi\u00f3n de Estados Unidos en una potencia extractiva que gracias a su liderazgo pol\u00edtico y mi\u00aclitar pueda instalar en el planeta relaciones de se\u00f1or\u00edo y vasalla\u00acje con los dem\u00e1s pa\u00edses. \u00c9sta es una pol\u00edtica profundamente an\u00actiliberal. Y lo es no s\u00f3lo porque para frenar la globalizaci\u00f3n hay que destruir dos conquistas del liberalismo que han hecho posi\u00acble el mundo tal como lo conocemos hoy \u2014la libertad de movi\u00acmientos de personas y de capitales\u2014, sino porque la idea de una potencia imperial que imponga sin contrapesos sus deseos a las dem\u00e1s naciones es lo m\u00e1s parecido a una dictadura global que se pueda imaginar.<\/p>\n<p>Estas ideas tendr\u00e1n consecuencias porque, como ense\u00f1a la Historia, el verbo es la antesala de la acci\u00f3n. Y Trump es descui\u00acdado con su ret\u00f3rica y eso puede causar un desaguisado. Resulta llamativo que despu\u00e9s de las numerosas bravatas anunciando la construcci\u00f3n de un muro en la frontera con M\u00e9xico que paga\u00acr\u00edan los propios mexicanos, de las amenazas a China para impo\u00acnerle un arancel del 45 % a sus exportaciones, su Gobierno haya terminado declar\u00e1ndole la guerra comercial a la pac\u00edfica Canad\u00e1 imponi\u00e9ndole un arancel del 20 % a la madera importada de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00abEsto es m\u00e1s trabajo del que ten\u00eda en mi vida anterior. Pens\u00e9 que ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil\u00bb, confes\u00f3 Donald Trump a tres reporteros de la agencia Reuters con motivo de cumplirse los cien d\u00edas de su toma de posesi\u00f3n como jefe de Estado y de Gobierno de Estados Unidos y casi cinco meses desde su sorprendente victoria electo\u00acral frente a Hillary Clinton. \u00abMe gusta conducir y no puedo ha\u00accerlo\u00bb, revel\u00f3 Trump a los periodistas. Tambi\u00e9n les dijo que se siente dentro de \u00abun capullo\u00bb, rodeado por una aplastante segu\u00acridad que le priva de todo contacto exterior.<\/p>\n<p>Este rapto de sinceridad en un hombre que siempre siente la imperiosa necesidad de mostrarle al mundo que consigue todo lo que quiere, es uno de los pocos signos externos de la sorda batalla que se ha librado en Washington en torno a \u00e9l. Desde el momento mismo de su victoria electoral, despu\u00e9s de presentarse como el enemigo del establishment, de los medios de comunica\u00acci\u00f3n, de los servicios secretos y de las universidades, se inici\u00f3 el proceso de domesticaci\u00f3n de Trump. Poco a poco, el magnate neoyorquino ha tenido que acostumbrarse no s\u00f3lo a cumplir los procedimientos que marcan los protocolos de gobierno del Esta\u00acdo, sino a descubrir que incluso en una ciudad de aspecto tan provinciano como Washington residen otros poderes p\u00fablicos, como el Congreso o el Tribunal Supremo, dispuestos a recordar\u00acle que la Casa Blanca no es una tienda de juguetes donde hay barra libre para un chiquillo caprichoso.<\/p>\n<p>En realidad, lo que se ha desarrollado estos meses en Wash\u00acington es una nueva versi\u00f3n del mito de Pigmali\u00f3n, y no tanto de la narraci\u00f3n cl\u00e1sica \u2014donde Pigmali\u00f3n, rey de Chipre, escul-p\u00eda en m\u00e1rmol a Galatea y \u00e9sta cobraba vida gracias a una juga\u00acrreta de la diosa Afrodita\u2014 sino de la variante tejida por el escri\u00actor brit\u00e1nico George Bernard Shaw y que todo el mundo conoce a trav\u00e9s de la pel\u00edcula My Fair Lady. Trump es como una mo\u00acderna Eliza Doolittle, la joven florista callejera con su acento cockney que delata su humilde origen social, mientras que el irascible y altanero profesor Higgins es el establishment nor\u00acteamericano representado por sus miles de altos funcionarios, desde militares y diplom\u00e1ticos hasta jueces federales y miem\u00acbros del Servicio Secreto.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n tiene sus limitaciones. Como queda claro en este libro, Trump no es un outsider de origen humilde, sino un insider, un tipo que se mueve como pez en el agua en el mundo de los negocios. No parti\u00f3 de cero, como le record\u00f3 Hillary Clin\u00acton en la campa\u00f1a electoral, sino que empez\u00f3 con una buena cantidad de millones de d\u00f3lares que le leg\u00f3 su padre despu\u00e9s de que se graduara en la Escuela de Negocios Wharton de la Uni\u00acversidad de Pensilvania. El actual presidente se endureci\u00f3 en los negocios tratando con contratistas siempre dispuestos a pelear el margen de beneficio y se arruin\u00f3 cuatro veces. Pero quiz\u00e1s la face\u00acta por la que Trump era m\u00e1s conocido entre los norteamericanos era por ser un personaje de la televisi\u00f3n, una estrella del mismo sistema medi\u00e1tico contra el que hizo su campa\u00f1a electoral. Mar\u00actin Baron, director de The Washington Post, nos lo recordaba pocos d\u00edas antes de su toma de posesi\u00f3n el 20 de enero de 2017: \u00abLo cierto es que \u00e9l es un personaje de los medios, a lo largo de su carrera ha tenido una relaci\u00f3n muy estrecha con gente de los me\u00acdios y se ha aprovechado de ellos de muchas formas\u00bb.<\/p>\n<p>Desde que se mud\u00f3 a la Casa Blanca, Trump no ha dejado de atacar a la prensa, a la que califica de deshonesta. Cuando cum\u00acpli\u00f3 cien d\u00edas de mandato, mientras en Washington se celebraba la tradicional cena de los corresponsales a la que antes asist\u00edan los presidentes, Trump se fue a Harrisburg, un pueblo en los Apalaches donde reside el que podr\u00eda ser su votante robot: blan\u00accos pobres, con poca formaci\u00f3n, azotados por la crisis econ\u00f3mi\u00acca y penalizados por la globalizaci\u00f3n. \u00abUn grupo de actores de Hollywood y medios de Washington se est\u00e1n consolando unos a otros en un sal\u00f3n de baile de un hotel de nuestra capital ahora mismo \u2014 dijo Trump a su p\u00fablico, que abucheaba a los actores y periodistas\u2014. Si el trabajo de los medios de comunicaci\u00f3n es ser honesto y decir la verdad, los medios merecen un suspenso muy, muy gordo.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Trump ataca a los medios de comunicaci\u00f3n no hace m\u00e1s que dar rienda suelta a su temperamento visceral. De la misma manera que cuando se pone a tuitear amenazas contra Corea del Norte o a dar \u00f3rdenes a los empresarios que planean deslocalizar sus empresas. No hay nada racional en ello, salvo la constataci\u00f3n \u2014descubierta por su asesor Stephen Bannon\u2014 de que esta forma de ser, testeada hasta el cansancio en los reality shows como The Apprentice, conecta con un vasto sector del p\u00fa\u00acblico norteamericano que se identifica con su estilo y con sus mensajes. Los norteamericanos no toleran la incompetencia, pero s\u00ed respetan el car\u00e1cter y \u00e9sa quiz\u00e1 sea la clave por la que a Trump se le han llegado a perdonar aut\u00e9nticas barbaridades, como sus referencias privadas a la forma en que hay que tratar a las mujeres, que en un pol\u00edtico tradicional habr\u00edan supuesto el fin de su carrera.<\/p>\n<p>Esta obra est\u00e1 estructurada en diez partes, incluida esta In\u00actroducci\u00f3n, con el fin de poner de manifiesto que lo que hemos visto hasta ahora de Donald Trump ni por asomo puede ser asi-milado con la actuaci\u00f3n de un pol\u00edtico liberal. Desde el punto de vista de los valores e ideas, el economista Lorenzo Bernaldo de Quir\u00f3s ha analizado el corpus ideol\u00f3gico de Trump y sus princi\u00acpales asesores y lo que significa el trumpismo en el debate pol\u00ed\u00actico estadounidense. Se remonta a las ideas de los Padres Fun\u00acdadores y analiza las corrientes populistas norteamericanas que como \u00abGuadianas\u00bb aparecen y desaparecen en la pol\u00edtica de ese pa\u00eds. Advierte Bernaldo de Quir\u00f3s de que la principal caracter\u00eds\u00actica del trumpismo no es su antiizquierdismo ni sus tics totalita\u00acrios, \u00absino su concepci\u00f3n org\u00e1nica de la estructura social que confiere a las masas que le siguen un sentido identitario (\u201clos olvidados\u201d, \u201cAmerica first\u201d), representado por un dirigente fuer\u00acte, personificaci\u00f3n de la naci\u00f3n\u00bb. Trump encarna un proyecto iliberal in\u00e9dito en Estados Unidos que hace que, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, el futuro de la libertad en el mundo se juegue hoy m\u00e1s dentro de las fronteras estadounidenses que fuera de ellas.<\/p>\n<p>Juan Ram\u00f3n Rallo, doctor en Econom\u00eda, analiza la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Trump para concluir que se trata de un nacionalista econ\u00f3mico de manual. Trump rompe con la tradici\u00f3n glo-balizadora de los \u00faltimos presidentes norteamericanos para su\u00acbordinar el comercio internacional al inter\u00e9s de la naci\u00f3n. Esto, como subraya Rallo, no es m\u00e1s que someter el comercio a los intereses de determinados grupos de presi\u00f3n cercanos al nuevo establishment. Uno de los aspectos m\u00e1s llamativos de este cap\u00edtulo es c\u00f3mo desmantela uno de los mitos del trumpismo: que el libre comercio ha destruido el empleo manufacturero en Esta\u00acdos Unidos. El porcentaje del empleo manufacturero sobre el total del empleo ha pasado del 30 % en 1950 al 8,55 % en la ac\u00actualidad. Sin embargo, cuando comenz\u00f3 a aplicarse el acuerdo NAFTA con M\u00e9xico y Canad\u00e1, cuya renegociaci\u00f3n Trump ha convertido en uno de sus objetivos pol\u00edticos, dicho empleo ma\u00acnufacturero ya representaba s\u00f3lo el 15 %, y cuando China entr\u00f3 en la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, otro hito que Trump ha estigmatizado, ya se hallaba por debajo del 12,5 %.<\/p>\n<p>Rallo analiza tambi\u00e9n la supuesta bajada de impuestos propuesta por Trump que est\u00e1 por ver que reciba el apoyo legislativo necesario. La reducci\u00f3n tiene trampa porque no va acompa\u00f1ada de un recorte importante del gasto p\u00fablico, lo que conducir\u00e1 a un d\u00e9ficit que deber\u00e1 ser financiado con deuda p\u00fablica. De esta forma, Trump lo \u00fanico que hace es ahorrar a los contribuyentes actuales lo que tendr\u00e1n que pagar ma\u00f1ana sus hijos o sus nietos, es decir, los impuestos simplemente se aplazan una generaci\u00f3n o dos.<\/p>\n<p>Luis Torras, economista y consultor, se encarga de analizar las relaciones de Trump con el poder legislativo y nos descubre una realidad chocante: el pa\u00eds con una de las democracias mejor engrasadas del planeta no es inmune al envilecimiento de su arquitectura institucional. El autor se\u00f1ala dos factores como los responsables del deterioro: la burbuja legislativa que ha debilitado el contrapeso de los poderes perif\u00e9ricos frente al Gobierno federal y del ejecutivo frente al legislativo, y la burbuja de deuda que tambi\u00e9n ha favorecido la posici\u00f3n del presidente respecto del Congreso.<\/p>\n<p>El diplom\u00e1tico Jorge Dezcallar, primer director del Centro Nacional de Inteligencia y exembajador en Estados Unidos, vierte su profundo conocimiento de la situaci\u00f3n internacional en el cap\u00edtulo 5 para analizar la pol\u00edtica exterior de Trump. Dezcallar nos descubre algunas cuestiones trascendentales: una es la pol\u00edtica de la imprevisibilidad de Trump, un presidente que cree que la sorpresa es necesaria en la acci\u00f3n exterior, cuando la experiencia asocia esta actitud con gobernantes agresivos que pueden tornarse en agresores. En ese sentido, resulta llamativa la nueva doctrina nuclear de Trump que rompe con la tradici\u00f3n norteamericana de garantizar a todos los actores internacionales que Estados Unidos no ser\u00e1 el primero en emplear el arma at\u00f3mica.<\/p>\n<p>El \u00e1rea que abarca el an\u00e1lisis de Dezcallar, sin embargo, es de las primeras donde se ha notado el proceso de maduraci\u00f3n y cambio de la presidencia de Trump. La salida de su asesor Stephen Bannon del Consejo de Seguridad Nacional, donde la inclusi\u00f3n de un personaje tan atrabiliario equival\u00eda a meter un pulpo en un garaje, es una victoria para el establishment militar como lo son los ataques de represalia lanzados en Siria y Afganist\u00e1n con el fin de demostrar que el m\u00fasculo militar de la primera potencia mundial no se ha oxidado. El campo geoestrat\u00e9gi\u00acco ha sido el primero en el que el profesor Higgins ha conseguido que Trump-Doolittle empiece a pulir su acento cockney y deje de interpretar en clave aislacionista el mensaje de \u00abAmerica first\u00bb. A esta victoria de los militares ha contribuido tambi\u00e9n la dif\u00edcil posici\u00f3n en la que se encontraba Trump tras las revelaciones so\u00acbre los numerosos contactos de gente de su estricta confianza con el entorno del l\u00edder ruso Vladimir Putin. A Trump le ven\u00eda bien distanciarse de Rusia, elevando la tensi\u00f3n con Mosc\u00fa en el plano internacional, para acallar los crecientes rumores de que su candidatura cont\u00f3 con la invaluable ayuda de piratas infor\u00acm\u00e1ticos rusos que hackearon las cuentas del Partido Dem\u00f3crata y filtraron correos que da\u00f1aron la campa\u00f1a de Hillary Clinton.<\/p>\n<p>Ian V\u00e1squez, graduado de la Universidad de Northwestern con un master en la Universidad Johns Hopkins y actual direc\u00actor del Centro para la Libertad Global y la Prosperidad del Cato Institute, desarrolla en el cap\u00edtulo 6 un s\u00f3lido argumentario que denuncia lo equivocadas que son las pol\u00edticas de Trump respecto a la inmigraci\u00f3n y a los inmigrantes. Con una bater\u00eda de estu\u00acdios emp\u00edricos que desmontan los mitos que el actual presidente propag\u00f3 con \u00e9xito durante su campa\u00f1a electoral, V\u00e1squez no s\u00f3lo prueba que la construcci\u00f3n del muro con M\u00e9xico es econ\u00f3\u00acmicamente inviable, sino que es perjudicial para el desarrollo del pa\u00eds. Trump y sus ideas sobre la inmigraci\u00f3n est\u00e1n muy lejos de la propuesta liberal que aboga por una mayor libertad de mo\u00acvimientos, legalizando los flujos de trabajadores para reducir el tama\u00f1o del actual mercado informal que han creado unas leyes fracasadas. La liberalizaci\u00f3n de las migraciones es consistente con los principios liberales sobre los que se fund\u00f3 Estados Unidos y permitir\u00eda que la econom\u00eda se beneficiara del aumento de la productividad que implicar\u00eda la formalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La profesora Mar\u00eda Blanco, doctora en Econom\u00eda, se ha hecho cargo de analizar la relaci\u00f3n de Trump con las mujeres. Al d\u00eda siguiente de su toma de posesi\u00f3n, 5 millones de mujeres se manifestaron en las principales capitales del planeta contra Trump porque se sintieron humilladas y ofendidas por sus actitudes machistas. Blanco sostiene que Trump es un conservador sui g\u00e9neris, y muchos de esos rasgos calificados de machistas son parte de ese car\u00e1cter conservador. Sin embargo, tambi\u00e9n es interesante observar a Trump desde la perspectiva de las muje\u00acres que lo rodean, su madre Mary Ann, su abuela paterna Eliza\u00acbeth, su hija mayor Ivanka, que es la mujer a la que m\u00e1s poder ha concedido en la Casa Blanca, muy por delante de su fiel Kellyan\u00acne Conway, su directora de campa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abLa Am\u00e9rica que vot\u00f3 a Trump\u00bb es un s\u00f3lido cap\u00edtulo escrito por Mar\u00eda G\u00f3mez Agust\u00edn, economista y colaboradora del diario Abc. Es uno de los retratos m\u00e1s acabados que se puede leer sobre qui\u00e9nes votaron a Donald Trump, sus aspiraciones y frustraciones. El an\u00e1lisis de G\u00f3mez Agust\u00edn desvela una de las claves m\u00e1s importantes de lo que ha pasado en la sociedad norteamericana tras la crisis financiera de 2008: las bases del descontento del hombre blanco. Pese a que Estados Unidos ha recuperado todo el empleo destruido con la crisis, esos empleos no han vuelto a quienes los ten\u00edan originalmente. Este cap\u00edtulo demuestra c\u00f3mo los hispanos, que constituyen menos del 15 % de la fuerza labo\u00acral de Estados Unidos se han hecho con la mitad de los nuevos empleos creados bajo la administraci\u00f3n de Barack Obama, mientras que los norteamericanos blancos situados entre los veinticinco y los cincuenta y cuatro a\u00f1os han perdido 6,5 millo\u00acnes de empleos netos.<\/p>\n<p>El economista Toni Rold\u00e1n Mon\u00e9s, diputado de Ciudadanos, desmenuza en el cap\u00edtulo 9 la particular relaci\u00f3n de Trump con el liberalismo econ\u00f3mico. El magnate es considerado por los acad\u00e9micos norteamericanos como uno de los representantes m\u00e1s singulares del llamado capitalismo de amiguetes, en el cual tambi\u00e9n se incluye habitualmente al millonario mexicano Carlos Slim. Rold\u00e1n emplea una categorizaci\u00f3n ideada por el profe\u00acsor de la Universidad de Chicago Luigi Zingales para sostener que Trump es pro-business, pero no pro-mercado y por lo tanto es contrario a favorecer las condiciones que permitan a los em\u00acprendedores competir \u00aben igualdad de condiciones y sin favori\u00actismos\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la polit\u00f3loga y periodista Aurora Nacarino-Bra\u00acbo retrata la historia de amor y odio entre Trump y los medios de comunicaci\u00f3n. Para Nacarino, Trump ha sabido valerse de las herramientas del populismo para alzarse con la presidencia de Estados Unidos, pero adem\u00e1s ejerce el poder de una manera singular, del mismo modo en que se ejerce la labor de oposici\u00f3n. Esto desvirt\u00faa el principio liberal de resistencia al poder.<\/p>\n<p>Es posible que el profesor Higgins que configura el poder es\u00actablecido en Washington y las dem\u00e1s agencias del Gobierno fe\u00acderal consigan domesticar a Donald Trump y hacer que su pre\u00acsidencia se ajuste formalmente a la cultura pol\u00edtica de Estados Unidos, pero lo que no podr\u00e1n hacer es inocularle de forma co\u00acherente las ideas liberales. El acento cockney que el profesor Higgins tiene que pulir no obedece a una carencia formativa de Trump, sino a una arista de su car\u00e1cter. Que el establishment logre desbastar los excesos que siguen caracterizando a Trump no significa que \u00e9ste vaya a convertirse de la noche a la ma\u00f1ana en un gobernante liberal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca suscit\u00f3 un amplio debate acerca de si su ideolog\u00eda pol\u00edtica es o no es liberal. 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